miércoles, 11 de septiembre de 2024

Amanecer tras el antifaz y otros poemas - de Miguel Ángel Corral


Amanecer tras el antifaz y otros poemas - de Miguel Ángel Corral (Ediciones El Viaje. 2023) 


LOS LATIDOS DEL MUNDO

Javier Acosta Romero

El laberinto que construyen los poemas de Miguel Ángel Corral, al paso de Amanecer tras el antifáz y otros poemas (Ediciones El Viaje. 2023), insiste, en su primer apartado, Amanecer tras el antifaz –que es también el título de una pintura que lo contrasta y apertura– insiste en las cualidades de las sombras y en la materia de la oscuridad; palabras que siguen al poeta y lo encaran hasta conseguir de él un lugar en el mundo; palabras perdidas en la noche, palabras espíritu que vagan tras sus pasos, palabras que coronan la negrura de un eclipse solar para abismarnos aún más en las oquedades, las brechas, los vacíos que son la materia donde la poesía de Miguel Ángel Corral, se expande para extraer de manera prodigiosa lo que queda de vida: “Ya todos los astros / han perdido / la silueta luminiscente / de sus cuerpos; y ahora, resquebrajados, / se han vuelto la cobertura / dentro de la noche imprecisa / de la memoria” (p21).

Me he referido al primer poemario del libro, ahora trataremos la segunda parte, un  poemario precedido por una segunda pintura que igualmente da título al conjunto poético, La noche en el espejo de los otros, una especie de pacto que se explica mejor por la naturaleza de los objetos que ahora Migue Ángel Corral recolecta al desdoblar sus versos en una muchedumbre de propios y extraños: estadías de aves, una fuente que atrae a un padre y a su hijo, madrugadoras irrupciones consanguíneas, descubrimientos mistéricos arbóreos junto a un amigo, o la basura milagro (plástico-ave-plástico) como un desecho más vivo que los mismos transeúntes; formas continuas para redescubrir la luminosidad en el mundo, un reflejo cristalino de las cosas vivas cuando suponemos la desesperanza y el amargor de la muerte: “Quizás esta música tuya / sea el conjuro preciso para diluir fantasmas / en el lienzo de una veladura nocturna, / para poder estrechar así / la mano del sueño que muere / con la del cielo que nace” (p53) … “Corazón resplandeciente estrangulado / por las espinas de una ortiga cegadora, / segadora de mentes y eclipsadas cabezas. / Foso de los ojos donde brilla / un arrugado engendro de gesto homicida” (p64). 

Poeta recolector, instrumento del mundo y del universo, con su estar diario se presta a ofrecer ambrosías a quienes deciden bajarse de la velocidad cosmopolita y acompasar el corazón con los latidos del mundo. Los versos de Miguel Ángel Corral obligan a un ritmo, un compás largo, de esos que limpian las palabras, las observan, las pulen y hace pruebas para colocarlas en uno u otro espacio hasta que la misma palabra toma con calma su lugar, ejercicio con que establecemos un alto a los impulsos para observar con preciosismo una y otra imagen con cada poema que sacamos de esta caja lectora, que es también una colección comunitaria:  … “palabra tanto tiempo esperada, / en un día de rascacielos y cristales / limpios al fondo de la tarde, / donde la fuente ha dejado de estar vacía / y el agua,  a pesar de la escasez, renace cada vez más viva” (p49).

En tanto, el tercer poemario del libro rompe con la dinámica de los anteriores: Amanecer sobre una Nueva Atlántida, título de la obra plástica, precede dos crónicas poéticas que requieren de la narrativa y la memoria para contener la decadencia de algo indeseable: la indigencia, ese infierno moral donde se creería atropellada nuestra dignidad, pero Miguel Ángel Corral demuestra lo contrario, una especie de vida silvestre, primigenia, basada en la carencia, a la manera con que las plantas silvestres crecen y florean para irremediablemente extinguirse: "Prisión tubular y transparente / donde mueren / alados sueños calcinados" (p73) ... “ausencia aunada a la ausencia. // Entre la peste de la mugre y el orín, / su amor luce a veces tan sucio como grotesco; / pero, a la vez, como la prueba más tangible / del ser humano en contra del tiempo y la materia” (p75).

Llegamos al último poema, ahí se percibe con mayor claridad la comunión que se tiene con la pintura que le acompaña; Miguel Ángel Corral la encara con el título “Evocación de Critias o la Nueva Atlántida: otras miradas a los hitos de Occidente”, que desemboca en una Atlántida de plástico que ahora mismo se agranda en los océanos, que no está perdida, que observa y conserva los desechos humanos para darles su lugar; toda ironía sobre el progreso, el equilibrio climático y la convivencia honesta con los otros ocupantes de la Tierra se rompe contra esta realidad atlántida a la que nos lleva de la mano la poesía de Miguel Ángel Corral al  justificar su poética (a pesar suyo) en esta realidad histórica donde se ha dicho tanto y se ha callado tanto sobre la sangre derramada, sobre la divinidad voraz que nos consume al consumir, hasta notar la ingobernanza de nuestras acciones (deseos) en el territorio plástico, en la Nueva Atlántida que tratamos locamente como un mito: “Nada restituyó a la luna / al espejo, ni al cáliz; / ni al glaciar de la montaña, / ni al humedal de la lluvia, / ni a la pradera, ni al océano / en el que América, Asia, África, / la Antártida y Oceanía se hundieron / para dejar sólo a flote una gran isla de basura. // 'El mundo dejó de ser un lugar sagrado...' // Un banco de peces plastificados, / una multitud de tortugas encalladas, / un océano manchado por tumores de petróleo, / las parvadas extintas y las selvas calcinadas, / un camino vigilado por esfinges ruinosas / y un aliento amainado que se aferra a la vida, / atestiguan la verdad de mis palabras" (pp83-84).

Las tres pinturas que se reproducen en el poemario y la que ilustra la portada son del maestro Javier Córdova. El poemario de Miguel Ángel Corral se consigue en la librería El Hallazgo, en Librería Argonáutica, en Cafevera o en el muro de Facebook del mismo poeta, pueden contactarlo.


Fragmento “Amanecer sobre una Nueva Atlántida” de Javier Córdova Gómez (2023)



viernes, 6 de septiembre de 2024

¡Patria libre! - Poemario de César Kostia - Editorial Cipselas 2023


Semilla guerrillera 

                                                                                                                        Javier Acosta Romero

Quienes siguen el arte de Virginia Santa María (Firma de César Kostia), ya deben tener ¡Patria Libre!  (Cipselas 2023) que considero va más allá de una recopilación de poemas y obra plástica. El libro es un muestrario que enaltece la plenitud de la vida cotidiana, íntima, hogareña como un estado inevitable del alma que se sacude con los golpes que nos da la realidad; incluyo injusticias, inequidades y apatías. En general Kostia vuelve evidente que convivir es un acto político y con ello –vivir– es un acto de conciencia.

¡Patria libre!, recopila materiales de tres poemarios y una muestra de 19 obras plásticas. Llama mi atención la ausencia de un prólogo o la sustitución del  mismo por una fotografía de los guerrilleros guerrerenses Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, lo cual dimensiona la naturaleza de la obra de Kostia al mostrarnos la semilla guerrera guerrillera guerrerense de quienes enarbolan la imagen de la dignidad.

Además, tanto la dignidad del espíritu como la libertad de conciencia política están presentes en las dedicatorias del libro, igual a dos llaves que ayudan a encontrar una especie de organización interna donde destacan sin duda las imágenes fotográficas que replican en grises una selección de la obra plástica de Kostia: cuerpos, miradas, objetos, ambientes, animales, situaciones… Tanta rotunda naturaleza humana tiene el efecto o la dinámica de apelar al espíritu del lector (¿o espectador?) porque en las manos, esos versos, esas fotografías, también se convierten en un objeto propio de las artes plásticas.

En el libro, seducen las fotografías del trabajo plástico de Kostia a pesar de no conocer los originales, imágenes que dan una idea muy clara de la manera con que el artista utiliza el collage; esa propuesta original de propaganda que paradójicamente destaca una narrativa personal, me atrevo incluso a decir una narrativa íntima donde la belleza está en mostrar (ubicar, plantear) cuerpos que se aman, con sus tensiones y creo que con sus desencuentros; el vaivén de las relaciones arraigadas, aunque permanece la sensación de amor, de una pareja que se mantiene en un amor y un amar capaz de abarcar incluso las cuestiones políticas. Hay letreros dentro de los mismos cuadros de Kostia pero, los poemas que en el libro circundan a las fotografías irrumpen como una lluvia inevitable, como una tormenta donde la conciencia y el espíritu son exigidos, nos sacan de nuestra propia galería virtual, nos rompe el artificio, la alegría (creo que Kostia confía más en la alegría) y eso no es nada agradable, lo cual agradezco porque la realidad tiene muchas cosas desagradables que se deben considerar cuando se vive, como lo es evitar los fraudes, la desnutrición, la inseguridad, los malestares mentales que de manera sensible son malestares del alma…

¡Patria libre!, propiamente no es un poemario sino un poema-objeto perturbador, un libro objeto donde no importa la página en que se abra el material, se trata de sustituir el recorrido de la mirada con el sentido del tacto que nuestras manos van descubriendo al pasar las páginas para tropezar con encuadres que son fotografías y son ojos que nos repiten tantas cosas del tiempo que se cree más muerto, el tiempo cotidiano y que sólo le pertenece al individuo,  con alma o sin ella, con libertad o no de la conciencia…

“Amemos/ con el afán/ con el que combates. / Amémonos, / nocturnos y clandestinos. / Amémonos / para no olvidar / por qué luchamos.” Dice en el poema LVII, y señala en la misma página que es un material del poemario Locos y asesinos. Además, en la página adyacente se encuentra el siguiente cuadro, dinámico a partir de sus contrastes, tanto de materiales como de motivos y disposición para que el observador construya los sentidos o narrativas que necesite:



Entiendo que se puede adquirir el libro con la editorial Cipselas, yo lo adquirí en un recital, la portada es atractiva pero al tomar el libro el tacto hizo lo suyo, muy agradable sensación. Sé que es un libro hecho a mano y eso le confiere un valor artesanal, con pocos ejemplares, lo cual lo convierte en una potencial rareza. Cipselas también está en redes sociales, contáctelos.   


martes, 30 de julio de 2024

EL LLANTO OSCURO: Sobre un poemario de Harold Alva


 Poemario: La caza puede esperar (Editorial Suma. 2023) de Harold Alva (Perú. 1978)


EL LLANTO OSCURO

Javier Acosta Romero

Dos vertientes pueden encontrarse en el poemario de Harold Alva, La caza puede esperar, la primera es la animalidad de lo humano que la fábula trabaja desde hace miles de años en lo que se conoce como prosopopeya; lo traemos en los genes y lo encuadramos de manera coloquial simplemente al gritarle a alguien con molestia “animal”.

Nuestra oscuridad es animal, así que la primer vertiente de Harold Alva es sumergirse en esa oscuridad  para descubrir su belleza en un jaguar que ruge en la tormenta, en otro cuyo sigilo alerta a unos cuervos, en un puma que irremediablemente bebe alcohol como lo haría un hombre para darse valor (“En esta mesa un puma bebió / los tragos más fuertes de la tarde”). Ese camino inevitable que va de la naturaleza a la civilidad , cae por fuerza en la oscuridad humana de la guerra, donde también hay belleza por quienes escriben desde ese afán imperial de arrancarle por fuerza a la naturaleza un poema.

Entra entonces la segunda vertiente, que conjunta los apuros y singularidades creativas de la escritura. El poeta hace uso de sus recursos, pone en práctica sus saberes técnicos, se aleja de la oscuridad para entrar en los territorios de la formalidad de un poema; exigencias emotivas (quizás no sanas) pero efectivas para el poeta (“Toco un poema: / le hablo de mis animales, / de la emoción de mis bestias; / lo abrigo / con la ansiedad de escribirlo.”); versos que en adelante lo llevan al origen, lo redirigen al redescubrimiento de la imagen materna, la imagen paterna, a la seguridad pasajera de pisar en firme el equilibrio de estos lances literarios, técnica y oscuridad: llanto, el llorar humano (“Un hombre que ha muerto tantas veces / tiene claro que la vida es un espejismo, / un animal insólito en cuya piel afila el cielo. // Por eso aúlla, / por eso el sauce es su metáfora perfecta”); oscuridad desbordada que delata soledad y finitud existencial, la impotencia humana frente a las fuerzas vivas de lo natural.

Pensaba transmitir el poemario de mano en mano pero, esa cosa humana del atesorar me llevó a este acto del comentario y la creación de expectativas que espero sea suficiente para que alguien más aceche hasta dar con el poemario aguerrido de Harold Alva.


domingo, 7 de julio de 2024

Los designios del agua (2022) - América Femat


 Poemario: Los designios del agua (2022. BigBang Ediciones), de América Femat Viveros (México, 1984).

Escribí el 8 de julio de 2024 lo siguiente, de manera muy inocente; pero al final planteo una interpretación del mismo poema mucho más centrado:

CUERPO AL AGUA

Javier Acosta


Respiro hondo y me dejo elegir un poema como universo-muestra (fragmento) de esta especie de frontera líquida que es Los designios del agua, poemario espléndido de América Femat, ecosistema de asociaciones marinas donde títulos como Estaciones, Proeza, Migraciones, Mar espejo, Primer salto, son alimento para el ojo inquieto o para el alma errante. Ejemplo, Signo Espejo I-VI que dice [Nota irruptiva: Lamento el destrozo visual que haré del poema; recorrerlo página a página es otro deleite porque cuida las dimensiones del libro, los espacios entre versos, la tipografía y además, le acompañan dibujos alquímicos de cuerpos oceánicos y humanoides, de la artista Renatta Vega, que abre aún más los sentidos y senderos en la poesía de América Femat]: 


Signo Espejo

I: Todo la mar /    la cresta enlaza, / todo el mar /    la cresta vence. / Oda al mar/      –Él–    /   todo reclama.

II:  Parece disolverse; / justo ahí, donde los cuerpos arcillosos y grávidos / nacen acantilado / –filosa luz en furores– / quien la línea ecuatorial aduna, quiebra el espejo.

III: Bullicio de ausencia / –mi cristal– / lo pulo de recuerdos.

IV: Pez que atesoro / habita / en desmemoria / –símbolo atlántico sin mares–. / De vórtice henchido, su insistencia es caótica / –envés– todo sucede /      Desanudada boca del pez.  / Cúspide y declive, su anzuelo / encendido me atraviesa /      de los designios del agua.

V: Hoy advierto todo el astrolabio de su ceniza, / toda la herrumbre de los rostros enmohecidos. /           A este nuevo hemisferio del espejo, / también se le llama hogar.

VI: Quiero ir hacia la fuga / –línea horizontal y distante– / hacia el himen de la costa / –en duelo estoy– las astillas del mar reclaman /             sobrevivientes.


Revisemos el primer fragmento, Signo Espejo I: Todo la mar /    la cresta enlaza,/ todo el mar /    la cresta vence./ Oda al mar/      –Él–    /   todo reclama.

A oído de pájaro, se advierten situaciones como estas: “toda la mar” - “todo el mar” - “Oda al mar”; “la cresta enlaza” -”la cresta vence”; “todo” - “todo” - “Él” - “todo reclama”. Sólo por el sonido se percibe la inmensidad, la fuerza de ese mar que está en el espejo y que sólo puede ser el cuerpo del usuario/a del espejo. 

Veamos el segundo tiempo, Signo Espejo II:  Parece disolverse; / justo ahí, donde los cuerpos arcillosos y grávidos / nacen acantilado / –filosa luz en furores– / quien la línea ecuatorial aduna, quiebra el espejo.

Es como si el espejo hablara, al tiempo que el usuario escucha y su imagen se disuelve con esa exigencia sonora, “justo ahí, donde los cuerpos arcillosos y grávidos nacen”; para adentrarnos en el espejo, caernos, abismarnos: espejo - “acantilado”. Y la imagen poderosa del ecuador del usuario en punto intermedio entre su cuerpo y el reflejo: el cristal mismo.

Descubrir los secretos rítmicos, las situaciones dadas por las imágenes, los temas que apunta este poema, son cosas que es muy difícil guardarlas en secreto; uno siente la obligación de divulgarlo, de compartir lo que pocos poetas logran cuando se habla de arte o de intensidad en la lectura de un poemario. Revisemos el tercer momento. Signo Espejo III: Bullicio de ausencia / –mi cristal– / lo pulo de recuerdos.

Efectivamente, aparece el cristal porque el usuario toca el espejo. La manera como lo hace marca un recorrido de ausencias y nostalgia; y aquí nosotros aportamos los rasgos que se heredan, las marcas que se agregan. El tiempo transcurrido es evidente en un cuerpo físico, que puede ser agradable si estamos bien con nosotros mismos. Es la nostalgia del usuario del espejo quien vuelve evidente que algo falta, algo busca, algo requiere retener aunque sea como recuerdo. Limpia el cristal para encontrarlo.

Cuarto momento. Signo Espejo IV: Pez que atesoro / habita / en desmemoria / –símbolo atlántico sin mares–. / De vórtice henchido, su insistencia es caótica / –envés– todo sucede /      Desanudada boca del pez.  / Cúspide y declive, su anzuelo / encendido me atraviesa /      de los designios del agua.

Aquí se vuelve evidente un preciosismo del lenguaje con que la poeta plantea la frontera de cristal (el espejo); aquí lo hace con la palabra “–envés–”, pero en el fragmento III, lo hace con la frase “–mi cristal–”; y en el fragmento II es con la tipografía, en el verso “nacen acantilado”; “nacen” es el final de una idea (“justo ahí, donde los cuerpos arcillosos y grávidos / nacen”) y, “acantilado” es planteamiento de una nueva idea (“acantilado / –filosa luz en furores–”). El poema no solamente plantea un abstracto usuario del espejo, también se da tiempo de lograr una arquitectura de lenguaje que se puede ocupar, conocer, para observar el mismo fragmento y los que le rodean. 

El fragmento IV arroja un pez al usuario, la forma de ese pez está en la anchura y profundidad de su boca. Muerde el anzuelo y, por primera vez puede pensarse que el usuario sea femenino ya que la fuerza fálica del anzuelo fertiliza la boca de ese pez al arrojarle un golpe encendido que la atraviesa. Hay fuego en el agua, una especie de fuego griego que cierra con el verso que le da título al poemario: los designios del agua. Es un fragmento altamente erótico. La poeta es absoluta, no se guarda recursos, sostiene esa catástrofe existencial (o cataclismo) de quien se mira y se encuentra en ese espejo. 

Quinto segmento. Signo Espejo V: Hoy advierto todo el astrolabio de su ceniza, / toda la herrumbre de los rostros enmohecidos. /           A este nuevo hemisferio del espejo, / también se le llama hogar.

Se hace presente lo sombrío, una obligada toma de consciencia que matiza el horgasmo del fragmento anterior; descubre las cenizas, la realidad que se impone como es y la aceptamos. Un acto de aceptación de las cosas como son, llega a ser la actitud más prudente y menos dañina, muy a nuestro pesar.

Sexto y último fragmento. Signo Espejo VI: Quiero ir hacia la fuga / –línea horizontal y distante– / hacia el himen de la costa / –en duelo estoy– las astillas del mar reclaman /             sobrevivientes.

Y de la toma de conciencia, se adentra en la tradición antigua de la tragedia: el terror. Es en el terror que se desea lo imposible, lo absurdo: volver al estado virgen, infantil (el himen de la costa); un disparate, porque el dolor que se adquiere con la aceptación de las cosas como son, conlleva efectivamente un duelo, propio del mundo adulto, estado donde el dolor se asimila, se guarda, se ventila, se recuerda y se observa sin tregua en un espejo.

Termina el poema, una muestra de ese piélago de América Femat, Los designios del agua, nutrido de arte y de vida intensa. El mar con el dolor, el mar en la oscuridad, el mar a pesar del olvido. El mar como el cuerpo o los cuerpos. Con lo que sea que el mar signifique. Cual sea su género. Con este poemario vivo, de autora tan vital, se sobrelleva el mar. Salimos a la tierra.

ACTUALIZACIÓN, 8 de marzo de 2026: Me disculpo por la inocentada del espejo; hoy me es claro que todo el tiempo el poema citado plantea una relación de pareja basada en lo sexual, donde la imagen del espejo es la presencia del otro en una unión equivalente al fenómeno espejo. La lubricidad del mar y del pez más lo tempestuoso de estos elementos dan cuenta poética de lo que llega a ser la pasión de una relación basada en los encuentros sexuales que hacen del cuerpo el receptor sensible donde es difícil identificar al actante activo y al pasivo porque al final queda el cuerpo sensible, el ser sensible desprovisto de exigencias sociales, morales, políticas o egoístas. Queda la nostalgia como tal, la herida como tal, la muerte de una relación como tal, sin revanchismos. Sin género, lo que es una virtud creativa de un talento y un corazón lleno de sabiduría.



miércoles, 22 de mayo de 2024

La Tarde - Libro de cuentos de Javier Acosta Romero

EN LA OSCURIDAD: CUENTOS DE "LA TARDE", DE JAVIER ACOSTA ROMERO

usygly@gmail.com

Sería hermoso que las cosas fueran como yo quisiera, incluso, hay una edad (la infancia) donde eso se vive, al grado de defender nuestros caprichos con berrinches, gritos y pataletas, hasta que la realidad como tal (la alienada) termina de mostrarse e imponerse en la cotidianidad de las personas que queremos. 

    Aunque, valga decir, la vida nos da una revancha para imponer nuestras ideas y pensamientos, se le llama adolescencia o -en otro momento- segunda juventud; ahí nos resistimos de nuevo, con razones, voluntad y pasión (más pasión que otra cosa) a las imposiciones y arritmias del sistema; descubrimos que podemos actuar, conservar un páramo utópico en nuestros sueños nocturnos, en la construcción literaria de universos paralelos, en nuestro activismo social y en las formas de organización comunitaria. Nuestro páramo subversivo se convierte en la oscuridad que el sistema prevaleciente no tolera de nosotros. Y todavía más, en ese remanso de paz, inadvertido para el consumismo y las malas artes de la propiedad privada, descubrimos que ya existe un camino andado, que se le conoce como contracultura, y nos enteramos que vive plácidamente en la poética romanticista y en sus derivados inadaptados: las vanguardias.

 


   Me encanta explicar el romanticismo porque la refiero a la Roma Imperial, la Roma de los césares, la de los gladiadores, el circo y el sometimiento (por no decir anulación) de los otros, los diferentes, los que se resisten al imperio; irracionalidad que evidencia una falta de juicio donde se destaca la pasión con que se actúa y se decide. El romanticismo impone la visión de la sangre derramada, el arrebato, la locura, el descontrol (la pasión), el instinto, la animalidad, nuestro ser animal que es intervenido por nuestro espíritu, que nos hace humanos sensibles, tolerantes, compasivos; porque en la oscuridad animal no desaparece el intelecto, al contrario, lo vuelve evidente, aunque sea como una pequeña luz, un leve destello. La bestialidad vuelve evidente al ser humano sensible, que vive condicionado por el animal que nos ha sido dado como vehículo corporal, orgánico, biológico, con sus ganas de vivir, de imponer y de poder.

    Bajo esta lógica, se entiende la gama romanticista, que va del cisne blanco sobrevolando la noche o el pantano; la dama lánguida, virginal, expuesta a las energías del bosque y de la luna; el caballero andante dispuesto al riesgo, a los peligros, al sacrificio para  protege la pureza de las cosas y los seres; o lo contrario, el criminal traicionado por el remordimiento, el criminal alcanzado por la razón y la inteligencia de un detective; o lo paradójico, el ser extraño, el monstruo desconocido, destruido por la ira ignorante de las personas y las culturas. Luz en la oscuridad.

    Esa luz, en esa oscuridad (por muy leve que sea) es también la propuesta de fondo en los cuentos de La Tarde (2018), libro de Javier Acosta Romero; páginas donde se revisa la oscuridad animal de los ambientes educativos, las afecciones y sinsentidos de la juventud adolescente que es pasión en potencia -euforia- dada por la certeza de libertad con que la juventud experimenta con su identidad en una maquinaria educativa donde el profesorado es otra víctima del sistema, otro cuerpo en crisis que en el mejor de los casos experimenta con su profesión y su ser, con su oscuridad institucional y su brillo extraño de alguien que también fue adolescente, con sueños e intimidad.

La Tarde, es en todo caso un libro de cuentos que invita a andar en la oscuridad más  cotidiana del aparato institucional que son las escuelas, para  evidenciar la poca o mucha humanidad en las dinámicas de enseñanza y aprendizaje, donde se estudia o se convive, donde se es joven una vez en la vida o se es estudiante toda la vida. Tensiones que reproducen lo que es respirar el Mundo, los estados de vitalidad absoluta para observar y seguir embriones sociales que definen su forma, que llevan al punto crítico la madurez de sus órganos, previo a experimentar por primera vez con la adultez de la vida y de las cosas como son.


El Autor




viernes, 19 de abril de 2024

El amante y la espiga - Poemario de Leticia Luna

 Javier Acosta Romero


Siempre me he quejado de esos paratextos que anteceden a los sonetos de Sor Juana, especie de títulos que suponen orientar el sentido que el lector le debe dar al poema. Afortunado el recurso o no, ahí está, de la misma manera que las moralejas en las fábulas de Esopo; manoseadas para responder al sentido moral de las épocas que lo editan.

Pues bien, he decidido hacer un ejercicio semejante, orientar deliberadamente el sentido del poemario El amante y la espiga, del libro FUEGO AZUL (POEMAS 1999-2014), de Leticia Luna. Observaciones y comentarios, son bienvenidos.


El amante y la espiga

“Para besarte es que escapo”, es el verso que me ayuda a sujetar el resto del poema, que construye la temporalidad de una relación erótica entre amantes. Regularmente estas historias se terminan pero aquí el idilio progresa, madura, permanece. Se mantiene con vitalidad, lo que le convierte en un himno prodigioso que apela al éxtasis de los amantes en esos momentos en que presienten que nunca se van a separar. A final de cuentas, aunque en la realidad esta relación va a terminar, la versificación, el salto a la poesía, consagra ese recuerdo. Pastilla de placer en once tiempos.


Obsidiana

“Necesitaba … gritar a solas que has sido mío”. Es una entrada poderosa; razones para tal regocijo hay muchas, sin embargo, el poema nos sorprende al descubrir que el anhelo realizado no parte de cuestiones sociales o monetarias, el personaje descubre que apropiarse de ese otro le conecta con algo más allá de las fronteras de su propio cuerpo, la pone en contacto con la naturaleza más vital, esa vitalidad que obliga a las plantas a elevarse gloriosas hacia el cielo. Termina el poema y sabemos que el personaje implícito (un ella), a quien pertenecen las palabras de los versos, se mantiene dispersa y unida a la vitalidad del mundo con esta relación amante.

 

En los labios de la luna

“convertido en los muchos seres que eres, deja que se gocen uno después de otro:” Como en las artes plásticas, trabajar con un material implica dejarlo ser en la obra. Lo mismo en la poesía, identificado el material se explora en la lubricidad de la palabra al grado de subir la mirada, observar la luna (poseerla) y regresar al viento y sus criaturas el ser de esa relación, con agregados (o heridas) que anuncian el final de un ciclo:  “vuelta a la hoja”, “libro antiguo”, “muerte”. Aunque los poemas guardan su independencia, agrupados bajo un mismo título, El amante y la espiga, necesitaron aquí bajar la intensidad para intentar nuevos ascensos. 


Desde el oasis

En cinco apartados aparecen con peso, con entraña: el otoño, la espera, la ausencia, el presagio. Y aún más importante, es evidente la inacción del amante, la conclusión implícita de la relación, el amor por el amante a pesar del alejamiento. Halagos más que pasión. Una sensación de estar en el umbral del luto. La vida en los suspiros de algo que fallece. Pero si confiamos en la obstinación del ente psicológico a quien parecen pertenecer los versos para que no fenezca este amorío apasionado, esperamos con ansias el próximo poema.


Levitación de los deseos

“Y tú y yo … atravesando … el torbellino azul de los deseos.” Todo ello a partir de la imagen de un volcán, el amante convertido en esa fuerza colosal. La pasión que ha regresado a él, el volcán que se reactiva. Más la idea de peligro o riesgo, el azul opuesto al rojo lava, lo que da un límite, la idea de límite que modula o modera esa relación para que sobreviva.  


Levitación de la vigilia

“El ángel guardado en la entrepierna”, la duda que tardó en aparecer. La realidad de las cosas como son, como si se preguntara, por fin, la personaje  implícita del poema, qué está haciendo, qué es de ella cuando no es su relación amante. Ella misma se llama al equilibrio, al ángel guardado en la entrepierna. Hermosa imagen para una toma de consciencia.


Sin pájaros ni madreselvas

“Pasaré por tu calle como por tu cuerpo”. Es el verso de entrada, la tristeza implícita. La separación obligada. De nuevo el alejamiento del amante. La moderación. El amor de ella por él. Únicamente por él. Una mujer enamorada que esquiva con naturalidad la indiferencia del otro, los peros del otro para continuar con ese placer, esa osadía de sentidos. Se dice mucho que la poesía es emotiva, pero se dice poco que lo emotivo engendra ideas, de esas que se vuelven faros, no ocurrencias. Las ocurrencias se disuelven rápido.


Perla y Jade vs Jade y perla

Se presentan como dos poemas separados, sin embargo, en el ejercicio de lectura se descubre un  juego de cambio de roles. Un poema con perspectiva de género que evidencia el ejercicio intelectual, plástico, para abordar una idea, donde ya no es un amante y una espiga, ni un ella y él. Son la mujer y el hombre, en un juego de roles que le quita peso al género y los une, aunque estructuralmente se presentan como una separación (dos poemas). La unidad como idea. La imposición (realista) de la forma los separa.


Termina el poemario.

Gracias, poeta.


Leticia Luna: Poeta, ensayista, editora, docente y promotora cultural mexicana. Licenciada en Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México unam y Maestra en Creación Literaria por el Centro Cultural Casa Lamm. Realizó investigaciones de postgrado sobre la obra de José Lezama Lima y Alejo Carpentier en Cuba. Dirige la editorial La Cuadrilla de la Langosta y pertenece al Consejo de Colaboradores de la revista Alforja de Poesía. // http://www.elem.mx/autor/datos/109684

Luna, Leticia. (2014) Fuego Azul, Poemas 1999-2014. San Salvador: Índole Editores.

martes, 20 de septiembre de 2022

EL GRITO



("Skrik" Edvard Munch. 1893)



EL GRITO
-divertimento teatral-

Autor: Javier Acosta Romero

El arte traducirá creativamente la dramática narrativa actual. Edvard Munch marcó el camino en 1893 con “El Grito” / Mario Ficachi.

Personajes: Un hombre y una mujer (ÉL y ELLA). Son vecinos. Treintañeros. Ambos con aspecto dominical bastante desenfadado pero, a pesar de ello, él luce metrosexual.

Cuadro único: Él hace jardinería de su lado, trasplantando un brote. Ella atiende las necesidades de un perro de peluche que sacó a pasear. PAUSA LARGA. Ella descubre al vecino, lo admira en silencio (Se derrite), apresura al perro para regresar a casa. SALE DE ESCENA.

PAUSA. ELLA REGRESA SIN EL PERRO, REVISA UN GRÁFICO COMPLEJO QUE TRAE EN UN PLIEGO DE PAPEL BOND. CRUZA LA CALLE, ABORDA AL VECINO QUE VOLTEA SORPRENDIDO.

ELLA: Hola ¿Confías en mí? PAUSA Te pido que confíes en mí ¿Puedes?

PAUSA. EL VECINO SE ALZA DE HOMBROS, NO ENTIENDE.

ELLA, LE PRESENTA EL GRÁFICO: Este eres tú, haciendo tu propia vida. Esta es tu propia vida. Mira. Y esta de acá soy yo, hago mi propia vida. Con el agregado de que tú me gustas.

ÉL: ¿...Por qué debería confiar en ti?

ELLA: Lo obvio es que aún no sabes que estoy enamorada de ti.

ÉL: …Pero ya lo sé, me lo estás diciendo.

ELLA: Lo que escuchas es sólo un proyecto. Estás enterado del proyecto. El problema es que en nuestra vida cotidiana solamente llego a verte cuando tiras tu basura los martes. Solamente los martes.

ÉL: Lo siento. Nunca pongo atención. Al basurero sí lo identifico.

ELLA: Yo vivo en la casa de enfrente.

ÉL, SEÑALA: ¿Esa es tu casa?

ELLA: No hace mucho pero ya tengo más de un mes viviendo en la ventana que está frente a la tuya.

PAUSA

ÉL: ¿Al otro lado de la calle?

ELLA, ASIENTE: ¡Sí!

ÉL: …Es sorprendente.

ELLA: Realmente agradezco que no acostumbres fijarte en lo que hago, no acostumbro cerrar mis cortinas porque me siento encerrada. Me gusta el aire, que entre el aire, y el sol, que entre mucho sol... PAUSA También me gustan tus plantas; ¡Me gustan las plantas! En general; regaño a mi perro cuando se las come.

ÉL: Le hace bien a la panza.

ELLA: No, no siempre PAUSA ¡Por favor no me digas que eres casado, o que tienes una relación! PAUSA Lo siento, yo sí te he espiado, todo un mes.

ÉL: …Hoy es jueves.

ELLA: ¡Sí! No esperaba encontrarte.

ÉL: Me quedé sin trabajo.

ELLA: ¡Auch! PAUSA Pudiste esperarte media hora, antes de confesarlo.

ÉL: No me preocupa no tener trabajo. Conseguiré otro.

ÉL VECINO MIRA SUS MANOS LLENAS DE TIERRA.

ELLA, SE ALEJA CON CAUTELA: …Presiento que tienes cosas más importantes qué hacer. Yo, me dejé llevar… No era mi intención. PARA SÍ MISMA ¡Ah! ¡Soy tan emocional! PUEDE DECIRSE QUE CRUZÓ LA CALLE PARA REGRESAR A SU BANQUETA. DESDE AHÍ SE DESPIDE AGITANDO UNA MANO. REALMENTE NO ESTÁN LEJOS. ES MÁS UN CAMINO QUE UNA CALLE. PAUSA. EL VECINO LA MIRA CON CURIOSIDAD. PAUSA.

ELLA: ¡Que tengas buen día!

ÉL: …Vecina ¿Podemos empezar con un simple plan?

ELLA, VUELTA A LA VIDA: ¡...Obvio, sí!

EL VECINO CRUZA LO QUE PARECE SER LA CALLE. LA MUJER LO RECIBE Y SE ENTIENDE QUE LO HACE PASAR A SU CASA HASTA QUE SALEN DE ESCENA. EN TANTO:

ELLA: Tengo toallas extras… Y espacio. Mucho espacio, por si quieres…

ÉL: Empezaré lavándome las manos, están llenas de tierra.

ELLA: ¡Yo adoro la tierra! ¡No te laves las manos! ¡Ahorita no, por favor! Quiero decir, que sea lo que pase, con todo y tierra. O sin tierra.

VOZ ÉL: OK. Y ¿Tu perro?

VOZ ELLA: Encerrado. Algo me decía que el proyecto… Que este plan… PIENSA EN VOZ ALTA ¡Dios mío! ¡Gracias!

OSCURO / FIN

Ciudad de México, septiembre 2022




lunes, 5 de septiembre de 2022

Coca-Cola Reforma su Imagen Social

LOS NUEVOS TIEMPOS

Javier Acosta

usygly@gmail.com


Los carteles publicitarios tradicionalmente aparecen en espectaculares y en publicaciones periódicas de papel, sin embargo, han escalado con éxito en la inmediatez de las publicaciones digitales, a las que ya invadieron de diversas maneras, convirtiéndose en la fauna más nociva de las pantallas. Es el caso de un cartel publicitario de la empresa Coca-Cola, que no dejó de atosigarme cuando terminaba de leer cada texto que me interesó del periódico La Jornada en uno de tantos días, hasta que fue demasiado y decidí echar un ojo; supongo que eso es lo que esperan que hagamos, preguntarnos qué hay ahí y exponernos a la imagen. Es la siguiente:

La titulan como Acciones que fomentan la cultura de reciclaje y el amor por México, lo que de entrada orienta la comprensión consciente del lector. Suena a una temática contemporánea, un asunto de interés general, incluida una solución parcial, nacionalista: ir por nuestras hermosas playas mexicanas juntando la basura. Pero de manera más sensible, el lector puede comprender la imagen en una evolución como la siguiente:

1.- En la imagen, la basura son botellas pet, sin que ninguna se parezca a la basura que los clientes de Coca-Cola producen, deslindándose del problema al convertirlo en algo genérico: la basura.

2.-Si  notamos el detalle de la bolsa contenedora de pet está nueva, sabemos que es una acción que apenas inicia, lo cual es mejor a que nunca empiecen. Cinismo puro, pues.

3.-Como personal de limpieza o basureros responsables, Coca-Cola se decide por un estereotipo homsexual; decimos estereotipo porque en realidad la homosexualidad posee mucho más matices y diversidad, pero es la visión de homosexualidad de Coca-Cola, que la considera suficiente para demostrar estar a la altura de los tiempos del cambio, porque aunque Coca-Cola es un emblema del núcleo familiar tradicional (Pareja hetero, más hija e hijo.), avisa a los lectores de La Jornada que Coca-Cola ya puede reconocer y aceptar la homosexualidad (O su idea de homosexualidad), sin que por ello amplíen el concepto de familia ya que en la imagen no hay hijos. Sólo reconocen y aceptan la homosexualidad como ellos la conciben, desde un estereotipo donde lo femenino y lo masculino continúan presentes. 

4.-Para reforzar esta conclusión observemos los símbolos. Mientras lo masculino es fuerza y dureza, un núcleo cerrado como el personaje de la izquierda, mucho más musculoso, más vestido (mucho más cerrado y pesado; incluyamos su bigote espeso), lo femenino -a su vez- es delicadeza y apertura, como el personaje de la derecha, de aspecto delicado, ligero y abierto (El contraste visual es automático); bolsa abierta, manecillas del reloj abiertas, sonrisa abierta, rostro expuesto (mucho más limpio que el rostro de la izquierda), piernas abiertas. 

5.-Sumemos la ubicación de los personajes, el masculinizado a la derecha (lados de la imagen, donde el lado derecho tiende a ser el lado que se identifica con lo masculino), el feminizado a la izquierda (como representación equivalente de lo femenino.) Más el uso del color anaranjado (manijas de la bolsa) muy utilizado por los publicistas para carteles que denotan energía viril exacerbada (es decir, que no necesita de la energía femenina, ahí la homosexualidad).

6.-Pero siempre reforzando la feminidad del personaje de la izquierda (lados de la imagen), al que le agregan un símbolo fálico que empuña con la mano izquierda -lado identificado con lo femenino-; empuña el mango de la herramienta con que se pincha la basura, alineado con la abertura de la bolsa, que actúa como símbolo de la abertura femenina.

7.-Llama la atención también el factor del espacio y ambiente que se ocupa. Una playa de arena esponjosa donde las olas del mar no han llegado, sólo el aire, lo que le da ligereza a la situación, como si se tratara de algo simple, fácil, sin problema ya que es una imagen de solución.


Reformulación consciente: Cínicamente, Coca-Cola intenta lavarse la cara ante la sociedad por una problemática que no detendrá; su solución, sabemos, no es suficiente, sólo un buen gesto. Y espera que sea creíble porque da a entender (con los personajes estereotipados que utiliza) que comprende el espíritu nuevo de este siglo XXI que llama a la pluralidad, la diversidad, la aceptación, la apertura, la concordia. 

Claro que, por tratarse de una campaña de imagen, omiten que el pet no es el único problema. La industria refresquera Coca-Cola, consume demasiada agua dulce (otro tema de nuestro tiempo, al lado del calentamiento global); se sabe que para producir un litro de refresco se requieren 69 litros de agua. Y se sabe también que la salud pública mexicana está muy conectada con la ingesta de refrescos, donde la fórmula de Coca-Cola, por sus efectos, debería prohibirse de inmediato (Checar los enlaces de abajo.)

Claro, el cartel publicitario que estamos analizando es parte de una campaña que dirige la atención hacia un problema mucho más conocido: la basura, que es de responsabilidad compartida con el consumidor, un apapacho para que el consumidor con conciencia ecológica se sienta tranquilo de que su consumo, si bien produce basura, es un problema de todos, no solamente de él; y que Coca-Cola ya está haciendo algo al respecto, consciente de la época en que vivimos y sin dar mayores molestias; otros, en estos instantes, están levantando “esa” basura; “nuestra” basura si se es consumidor. Chequen la comodidad: La playa.


***Cualquier otra imagen retórica que falte en el análisis descriptivo, o información sobre el producto, pueden agregarlo amablemente en los comentarios.



https://www.elfinanciero.com.mx/estados/2022/08/21/la-region-del-mundo-donde-mas-se-consume-coca-cola-esta-en-mexico-te-decimos-donde/


https://www.gaceta.unam.mx/refrescos-de-cola-causan-desde-anemia-hasta-alzheimer/


https://www.jornada.com.mx/notas/2022/08/22/economia/acciones-que-fomentan-la-cultura-de-reciclaje-y-el-amor-por-mexico/