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sábado, 27 de septiembre de 2025

TAROT - NUEVO MÉTODO

 

(Portada del libro Tarot - Nuevo Método -2024)


Javier Acosta Romero*



Esa necesidad humana por encontrar respuestas que orienten de manera segura nuestros esfuerzos, sea para amar, sea para gobernar, sea para ganar salud, sea para vencer al oponente siempre han existido. El más conocido recurso para lograrlo consistía en consultar el oráculo del dios Apolo, en el famoso templo de Delfos, en Grecia, hace dos mil ochocientos años.

Carrozas llenas de tesoros llegaban a Delfos, pero también la gente más humilde; todos tenían derecho a realizar su consulta ofrendando de manera proporcional: Generales que deseaban saber cómo ganar la guerra, campesinos que querían saber si se daría su cosecha o su ganado. Platicaban con la Pitia, la mujer encargada de profetizar y esperaban por varios días a que fuera un tiempo propicio para que el rito ocurriera con éxito. Llegado el momento, la Pitia entraba en trance y sus reacciones eran interpretadas por un sacerdote para esclarecer las respuestas del oráculo, haciendo que el mensaje fuera entendido por el consultante, a quien le esperaba un largo camino de regreso a casa si no vivía en las proximidades de Delfos.

Hoy en día, el trance profético y la interpretación del sacerdote se realizan en un sólo acto de consulta en un lapso de 3 a 40 minutos,  utilizando una novedosa tecnología icónica que no requiere de rituales mayores ni de acudir a templos lejanos. Hablamos del Tarot, cuya invención significó un salto tecnológico gigantesco ya que los consultantes pueden acceder con facilidad e inmediatez a las revelaciones proféticas. Sin embargo, acudir a consultar el tarot (una actualización del oráculo de Delfos) es una actividad con poco prestigio social y por ello se prefiere consultarlo a escondidas. El alto honor que significaba hablar con el dios Apolo ha quedado en el olvido por las maneras y costumbres científicas, propias del razonamiento lógico, apoyadas incluso por las limitaciones ortodoxas que imponen varias instituciones religiosas.

Al tarot se le acusa de pertenecer a las artes de la magia y la adivinación, entendiendo por magia la utilización de la energía oscura para manipular a capricho otra energía oscura. La magia trabaja con la oscuridad y con ello con la mentira, es decir, la magia (cualquiera) produce daños motivados por el egoísmo de las personas con poder, frente a los cuales otras personas con poder reaccionan de la misma manera: producen un daño mayor que rompa al primero. Eso es usar la magia. 

Cualquiera que utilice el tarot como un instrumento de oscuridad alimenta el egoísmo de las personas y las hace sentirse cómodas en la mentira. Pero no es la manera sana de usar el tarot ya que la tradición apolínea (la del dios Apolo) trabaja con la luz y con la verdad, energías que no necesitan alimentarse, sólo necesitan ser aceptadas por el consultante, a quien el tarot le descubre el potencial de su propia luz, proporcionándole mayor madurez y sabiduría.

Cada quien es libre de acercarse a las artes que prefiera (luminosas u oscuras), lo que debe evitarse es acercarse a las artes oscuras en la desesperación ya que el consultante está dispuesto a todo con tal de que sus males terminen y, eliminar un mal con otro mal sólo oculta al primero, lo vuelve imperceptible pero no lo elimina; al contrario, esa solución se convierte en una deuda porque a diferencia de la luz y la verdad, los daños y las mentiras suelen acumularse y podrirse, sin por ello eliminarse. Es importante descubrir la luz en la oscuridad, no aporrear a la oscuridad ni desmerecerla. Descubrir la luz (dar con la verdad) se sabe (los terapeutas lo saben) llega a ser doloroso, incómodo pero saludable. Y la salud le devuelve a las personas tranquilidad y alegría.

Ante estas dos posturas lo que se vuelve evidente es la actitud con que el consultante espera resultados, lo que revela otra problemática ya que, ante consultas concretas como lo puede ser un cambio de empleo, el tarot del siglo XXI mejor intencionado, luminoso, apolíneo le impone al consultante revelaciones existenciales y de trascendencia del alma, revelaciones que chocan con la necesidad laboral, terrena, humana, de quien busca una mejora material. Los enfoques terapéuticos no revelan soluciones mundanas. No es de extrañar entonces que el consultante prefiera hacer uso de la magia para obtener el empleo que desea o a la persona que desea o el poder que anhela, claro, con las deudas oscuras ya señaladas.

Sin embargo, con un enfoque humano, en busca de la verdad y no empecinados en la trascendencia espiritual sino en la luminosidad, el tarot revela verdades sobre cuestiones laborales, empresariales, juntas o entrevistas importantes, dudas emocionales, aspectos de nuestra salud o sobre cuestiones ordinarias como la elección de un veterinario para una mascota o la elección de un mecánico para arreglar un auto o la elección para realizar una compra, una venta... Esto es posible porque el tarot no es una entidad diferente a nosotros, no es un hado, ni una alma universal, el tarot revela un contacto profundo con el inconsciente del consultante, con la parte más sabia de nuestra alma y de nuestro corazón. 

El inconsciente nunca duerme, acumula información, la organiza a su manera y una consulta de tarot descubre en ese orden las prioridades de nuestra alma. Si a alguien no podemos traicionar ni engañar es a nosotros mismos –a nosotras mismas– o nos traicionamos aceptando las consecuencias oscuras. El tarot le da voz a esa entidad verdadera que vive en nuestro corazón y en nuestra consciencia, no para hacernos buenas personas sino para hacernos mejores personas. Las cartas del Tarot de Marsella, demuestran ser un excelentes vehículos para el alma, le despliega sus comandos (los arcanos), se nutre de estos, se sana a sí misma con sabiduría y resolución.

Podría decirse que es parecida a la mecánica luminosa de los milagros, la factibilidad de los mismos en la historia de la humanidad rebasa los límites científicos si recordamos los más conocidos por la cristología, como la resurrección de Lázaro, la multiplicación de los panes, la transformación del agua en vino en la boda de Canán; los milagros de los apóstoles y de religiosas y religiosos en el tiempo; las creaciones prodigiosas y profundas de los grandes artistas como Shakespeare, Ibsen, Brecht, Miller, Balzac, Zola, Hesse, Calderón de la Barca, Lorca, Sor Juana Inés, Rodolfo Usigli, Juan Rulfo, Fernando del Paso que, en diferentes épocas, nos descubren esa conexión con la luz y la verdad, que es como se obtiene sabiduría, madurez, tranquilidad, alegría, soluciones, sin necesidad de recurrir a la magia.

***

La experiencia que como intérprete del tarot he acumulado en los últimos veinte años, ha sido estudiando el tarot más antiguo y misterioso que existe, el Tarot de Marsella (S.XVII), en la versión más actualizada del mismo, que es la edición de 1997, de Alejandro Jodorowsky y Philippe Camoin, quienes se propusieron restaurar el Tarot de Marsella original, sin necesidad de cambiar la icónica de las cartas, como sí lo hicieron los hermetistas de la orden Golden Dawn, en 1909, con la publicación de su tarot Rider-Wait, que rompe con los valores de la tradición del tarot tipo Marsella.

Es un  asunto que en el fondo se vuelve cultural. Mi formación como dramaturgo y escritor literario, me hace reconocer la belleza y misterio de las imágenes restauradas del Tarot de Jodorowsky & Camoin (1997),  las cuales superan por mucho las ilustraciones del tarot Rider-Wait (1909). Y este misterio que revelan las imágenes del tarot de Marsella se confirma porque son pocos los tarotistas que lo interpretan, y son menos los que trabajamos con los 78 arcanos del mismo, por su complejidad operativa.

Mientras la visión de Jodorowsky niega la adivinación, la visión de Camoin la promueve y demuestra. Mientras Jodorowsky evita leer las cartas que se muestran al revés, Camoin les da sentido. Mientras Jodorowsky plantea el uso del mandala que él descubrió a partir de una dinámica esvástica, Camoin se establece en su mandala, el 3x7. Estar con uno o con otro es evidente que dificulta el uso de las cartas y obliga a los nuevos aprendices a resolver problemáticas interpretativas que no se sostienen en la práctica. Por ejemplo, los valores de las copas,  que en la  tradición expresan emociones pero que son comunes en situaciones políticas o en guerras. Otro caso, los valores de las espadas, que en la tradición expresan intelecto, pero en la práctica revelan relaciones sentimentales.

Es la práctica la que obliga al tarotista a actualizar los valores de las cartas, situación que me llevó a descubrir un nuevo mandala que organiza dentro de dos recuadros de 5x8, la totalidad de los arcanos del Tarot de Marsella, lo he llamado “El Juego de El Loco y El Mundo” y explico los pormenores del mismo, su funcionamiento, sus valores y posibilidades interpretativas y operativas en el libro Nuevo método: El juego de El Loco y El Mundo: Lee las 78 cartas del Tarot de Marsella (2024), libro que yo mismo distribuyo y utilizo en consultas y cursos. 

En las redes sociales tengo publicados videos donde demuestro el uso de este mandala (Dramaturgia y Tarot en TikTok o El Tarot de Javier en Instagram), con resultados que le dan vigencia y continuidad a esos esfuerzos humanos, sorprendentes, identificados con la energía luminosa de Apolo, y que continúa de manera evidente en la tradición milagrosa de la cristología, hasta llegar a nuestra época, donde se replica en lo posible con las terapias sistémicas, como la de Bert Hellinger. Dar con la verdad, encararla, aceptarla, incorporarla a nuestra vida nos pone en sintonía con nosotros mismos y con nuestro entorno inmediato. De ahí en adelante, sólo es dejarnos sorprender por la belleza del Mundo y la existencia. 

Para consultas individuales o tomar un curso conmigo, sea para aprender tarot o actualizarse en este Nuevo Método, den de alta mi número y manden su mensaje por WhatsApp al (52) 55 3164 4674.

¡Que tengas un día revelador!


*Javier Acosta Romero, es Licenciado en Literatura dramática y Teatro, y es Maestro en Letras mexicanas, ambas por la UNAM. Ejerció el periodismo cultural en El Financiero, como columnista especializado en crítica teatral. Tiene publicadas en el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT) de Argentina, cuatro obras que fueron finalistas en diversos concursos nacionales y que, en conjunto, tienen más de 50 mil descargas hasta el momento. Tiene publicado un libro de cuentos para trabajar en la secundaria y el bachillerato, La Tarde (Amazon. 2023). En sus tiempos libres se ha dedicado desde hace 20 años a estudiar e interpretar el Tarot de Marsella, aprendizaje que sistematiza en el libro “El juego de El Loco y El Mundo” (2024). Alimenta desde 2006 su blogspot: javieracostadramaturgo, con reseñas diversas sobre teatro, literatura, carteles publicitarios y tarot.


miércoles, 9 de julio de 2025

El Nuevo Diluvio - Javier Acosta

 


Unicornio Libro de Colorear: Enfriar libro para colorear con unicornio Dibujos de alta calidad Papel perforado

(Ilustración: Portada del libro Unicornio. Amazon. 2020)


–Variación creativa sobre el cuento 
Los unicornios, de Julio Torri–


Javier Acosta Romero
usygly@gmail.com


Para calibrar el juego de EL NUEVO DILUVIO, lo primero que se nos pide es especificar las cualidades de Noé: Inteligente; más sensible que inteligente; muy sensible o; francamente irresponsable.

Lo segundo que pide es, especificar el papel del creador. Es decir, si Dios va a estar guiando a Noé de manera mistérica o solamente se quedará en lo tradicional de anunciarle a Noé el día del diluvio y se manifestará en las magnitudes mismas del fenómeno, con truenos, relámpagos, maremotos, tormentas y huracanes que incluyen la destrucción de ciudades como Nueva York, Shangái o París.

Elijo un Noé francamente irresponsable; le agrego unos lentes oscuros que ocultan en algo la resaca que se le ha complicado en los últimos meses.

Selecciono que Dios sea mistérico, porque quiero ver cómo se las arregla con un franco irresponsable para cumplir de todas maneras con sus designios.

Objetivo del juego: buscar en las diferentes regiones del planeta a los animales míticos más extraordinarios: sirenas, grifos, dragones y, los más buscados, los unicornios. Porque nadie se quedará afuera del Arca de Noé, ni los animales tangibles ni los intangibles.

El juego empieza.

Vamos por los más valioso, los unicornios.

Noé cumple con su papel estúpido al usar de cebo a una de sus hijas. Pero Dios, magnífico como es, sensibiliza el olfato del unicornio para que esa hija le sea absolutamente irresistible, sin importar su apariencia.

Y así es, el muy menso cae en la trampa.

No fue difícil. Ni siquiera complicado.

Instruyo a Noé para que salga a buscar a los dragones más feroces en las estepas chinas; Noe cumple con su perfil de franco irresponsable y dirige sus pasos hacia los desiertos de Arabia pero, Dios, atento siempre, y misericordioso con los suyos, infunde en Noé un irresistible antojo de carne de dragón que lo guía de manera prodigiosa y sin contratiempos hacia los dragones más feroces, que son también los más apetitosos.

No lo puedo creer pero esa solución me lleva a observar con atención el mapa del arca, los enormes refrigeradores que no había advertido en la versión tradicional.

Nada especifica que los animales deban ser guardados –vivos– en el arca.

* * * 


Los unicornios, de Julio Torri.

Creer que todas las especies animales sobrevivieron al diluvio es una tesis que ningún naturalista serio sostiene ya. Muchas perecieron; la de los unicornios entre otras. Poseían un hermoso cuerno de marfil en la frente y se humillaban ante las doncellas.

Ahora bien, en el arca, triste es decirlo, no había una sola doncella. Las mujeres de Noé y de sus tres hijos estaban lejos de serlo. Así que el arca no debió de seducir grandemente al unicornio.

Además Noé no era un genio, y como tal, limitado y lleno de prejuicios. En lo mínimo se desveló por hacer llevadera la estancia de una especie elegante. Hay que imaginárnoslo como fue realmente: como un hombre de negocios de nuestros días: enérgico, grosero, con excelentes cualidades de carácter en detrimento de la sensibilidad y la inteligencia. ¿Qué significaban para él los unicornios?, ¿qué valen a los ojos del gerente de una factoría yanqui los amores de un poeta vagabundo? No poseía siquiera el patriarca esa curiosidad científica pura que sustituye a veces al sentido de la belleza.

Y el arca era bastante pequeña y encerraba un número crecidísimo de animales limpios e inmundos. El mal olor fue intolerable. Con su silencio a este respecto el Génesis revela una delicadeza que no se prodiga por cierto en otros pasajes del Pentateuco.

Los unicornios, antes que consentir en una turbia promiscuidad indispensable a la perpetuación de su especie, optaron por morir. Al igual que las sirenas, los grifos, y una variedad de dragones de cuya existencia nos conserva irrecusable testimonio la cerámica china, se negaron a entrar en el arca. Con gallardía prefirieron extinguirse. Sin aspavientos perecieron noblemente. Consagrémosles un minuto de silencio, ya que los modernos de nada respetable disponemos fuera de nuestro silencio.

https://ciudadseva.com/texto/los-unicornios/

viernes, 30 de mayo de 2025

Insinuación del incendio (2025) - América Femat

(Portada del poemario, editado por Burroughs Editorial, 2025)


Javier Acosta Romero

usygly@gmail.com


Instrucciones:

NOTA ACLARATORIA: Llama la atención que por titularse el poemario Insinuación del incendio, más de un enterado asegura que entonces es evidente que los poemas de éste libro no tratan con el fuego propiamente, sólo con sus insinuaciones, sin llegar al incendio (sic). Poemas que parecen incendios pero no lo son. Entonces, declaran muy augustos que no ocurre el fuego en el poemario que aquí se trata. ¡Caray! Creo que los peligros de la crítica más tradicional siguen arrastrándose en presentaciones del siglo XXI, porque además, los presentadores se atreven a hacer estas declaraciones frente a la autora, América Femat, más condescendiente que convencida porque asegura que los lectores tienen libertad para interpretar lo que quieran de cualquier poema ya que son textos que al publicarse dejan de pertenecerle al autor. De acuerdo. Pero en una presentación formal que busca que los lectores adquieran el libro, decir que el título está equivocado (y con ello seguramente también los rojos y anaranjados de la portada, que hacen alusión al fuego). Decir que no hay fuego cuando los textos manifiestan incendios, combustión y explosiones... es sentirse por encima de la autora, quien al parecer, entonces, no supo lo que escribió. Incluso le aseguran que sigue en el agua, en un poemario de hace tres años, como si el fuego no tuviera un comportamiento fluido. América Femat ya escribe poesía de altos vuelos. Además, quien no se dé cuenta que una presentación de libro es para promover la venta del mismo, no debería atreverse a dejarle tareas a la autora, muy seguros de lo que la autora es capaz de hacer. Pues bien, frente a eso, la presente reseña continúa apoyando lo que el poemario plantea: tratamientos del incendio, fenómeno propio de la combustión que desata el fuego al crecer, hasta convertirse en incendio. Sin fuego, los bomberos no acuden a apagar ningún incendio, que es la propagación del fuego. El título del libro no es insinuación del fuego. El poemario de Femat da cuenta de fuegos vivos, diversos, e insinúa las muchas maneras que tiene para descontrolarse. Esos descontroles son las insinuaciones, videncias de incendios, irremediables algunos, provocados los más.

FIN DE LA NOTA ACLARATORIA.

Vamos a las instrucciones:

1.-Tenga a la mano el poemario en cuestión.

2.-Si ya lo ha ojeado o leído, darse la oportunidad de leer de corrido el siguiente texto:


Conectar con Insinuación del incendio (Burroughs.2025), requirió desconectarme del anterior poemario de la autora, Los designios del agua (2022). Sé que cuando quiera puedo regresar a los poemas del agua pero, los tuve que hacer a un lado para mirar esta continuación del trabajo de América Femat; observar sus objetos, la manera como se sostienen y la manera como estallan en cada lectura.

Advierto que sostenerse y estallar son condiciones propias del fuego. Incluso creo que el fuego retrata mejor esta sensación de que, la vida, ya no da tiempo para cumplir con formalidades canónicas, sólo da tiempo para gritar o vibrar en términos más cuánticos. La dinámica cuántica –se descubre–, posee cualidades del fuego. Se vibra con los poemas de Insinuación del incendio (Femat. 2025), se siente la estridencia inacabada de lo que es sobrevivir en una ciudad: Lo que poco importa II (p 29). Me despreocupo de las formas y me alerto ante fenómenos llenos de incertidumbre: Los pájaros (pp 22-23).

Insinuación del incendio, se vuelve una verdad a explorar para apropiarme de ella hasta vivirla como una verdad que me permito reconocer como algo necesario: A un hombre que regala flores (pp 20-21). Ya no estamos para explorar territorios sino para expandirnos sin trasladarnos a otro universo: Aire (p 15).

Me resigno a las diferencias entre los dos poemarios de América Femat y me interno en el calor de la piedra del poema: Aromas II (p 56); o me permito sentir la flama de una hoguera en: Quién escribiría… (p53); o resisto la quemadura del ser encarnado, molecular-divino en: No es la razón (p49).

Cada lector decide el poemario que será su propio Camino de Santiago, porque la poesía bien escrita descubre el peso de las palabras al tiempo que su energía se acelera, ya por calor, ya por locura o por irreverencia, lo que hace posible sostenernos en los escalofrío de la fascinación de un pan recién horneado por algo parecido a un Dios, una especie de cupido que hizo de las suyas y escapó: A un panadero joven (p51).

El cuerpo de un lector, por costumbre puede dedicarse a levantar barreras para dedicarle tiempo y comprensión a una nueva lectura. Sin embargo, la poesía, en la situación que se ande conecta cual aguijón de abeja dispuesta a visitar la muerte, es el caso de: A través del ámbar de la tarde (pp 45-46), donde explota la luz a manera de ilusión y de respuesta, porque es preferible descubrirse en el interior iluminado de un ámbar, que saberse el combustible doloroso de un incendio fuera de control que acontece y nos aniquila. 

Nuestro cuerpo habla, construye sus barreras de comprensión, sus diques de gozo. Y esta vez el camino me pareció por varios días un camino de espinas con semanas de soledad, hasta permitirme notar soplos de vida en un elemento que goza con abusar del aire, que se enfebrece nutrido con la tierra y que disfruta un cuerpo que se ama cuando hace vapor del mar y de los ríos, sólo para mover el mundo como Sísifo su piedra, un día más. Fuego que amenaza en Insinuación del incendio (2025), con cada poema que contiene.

Juego, fuego, ardor, herida de algo que quiero al tiempo que lo incendio de la peor manera. Situación que en sí misma parece un acto placentero, muy al modo de un incendio real, sin darme tiempo a reconocer lo incorruptible, el tiempo de unas cuantas cenizas. Lenguas de fuego muertas, cargadas de nostalgia.


3.-Ahora sí, vaya leyendo más de una vez cada poema que se señala en los paréntesis. Y si es su deseo, puede cotejar lo que se intuye en esta reseña sobre el efecto estético indicado.


4.-No se resista.


(América Femat. //Tomado de la contraportada del poemario)



miércoles, 22 de mayo de 2024

La Tarde - Libro de cuentos de Javier Acosta Romero

EN LA OSCURIDAD: CUENTOS DE "LA TARDE", DE JAVIER ACOSTA ROMERO

usygly@gmail.com

Sería hermoso que las cosas fueran como yo quisiera, incluso, hay una edad (la infancia) donde eso se vive, al grado de defender nuestros caprichos con berrinches, gritos y pataletas, hasta que la realidad como tal (la alienada) termina de mostrarse e imponerse en la cotidianidad de las personas que queremos. 

    Aunque, valga decir, la vida nos da una revancha para imponer nuestras ideas y pensamientos, se le llama adolescencia o -en otro momento- segunda juventud; ahí nos resistimos de nuevo, con razones, voluntad y pasión (más pasión que otra cosa) a las imposiciones y arritmias del sistema; descubrimos que podemos actuar, conservar un páramo utópico en nuestros sueños nocturnos, en la construcción literaria de universos paralelos, en nuestro activismo social y en las formas de organización comunitaria. Nuestro páramo subversivo se convierte en la oscuridad que el sistema prevaleciente no tolera de nosotros. Y todavía más, en ese remanso de paz, inadvertido para el consumismo y las malas artes de la propiedad privada, descubrimos que ya existe un camino andado, que se le conoce como contracultura, y nos enteramos que vive plácidamente en la poética romanticista y en sus derivados inadaptados: las vanguardias.

 


   Me encanta explicar el romanticismo porque la refiero a la Roma Imperial, la Roma de los césares, la de los gladiadores, el circo y el sometimiento (por no decir anulación) de los otros, los diferentes, los que se resisten al imperio; irracionalidad que evidencia una falta de juicio donde se destaca la pasión con que se actúa y se decide. El romanticismo impone la visión de la sangre derramada, el arrebato, la locura, el descontrol (la pasión), el instinto, la animalidad, nuestro ser animal que es intervenido por nuestro espíritu, que nos hace humanos sensibles, tolerantes, compasivos; porque en la oscuridad animal no desaparece el intelecto, al contrario, lo vuelve evidente, aunque sea como una pequeña luz, un leve destello. La bestialidad vuelve evidente al ser humano sensible, que vive condicionado por el animal que nos ha sido dado como vehículo corporal, orgánico, biológico, con sus ganas de vivir, de imponer y de poder.

    Bajo esta lógica, se entiende la gama romanticista, que va del cisne blanco sobrevolando la noche o el pantano; la dama lánguida, virginal, expuesta a las energías del bosque y de la luna; el caballero andante dispuesto al riesgo, a los peligros, al sacrificio para  protege la pureza de las cosas y los seres; o lo contrario, el criminal traicionado por el remordimiento, el criminal alcanzado por la razón y la inteligencia de un detective; o lo paradójico, el ser extraño, el monstruo desconocido, destruido por la ira ignorante de las personas y las culturas. Luz en la oscuridad.

    Esa luz, en esa oscuridad (por muy leve que sea) es también la propuesta de fondo en los cuentos de La Tarde (2018), libro de Javier Acosta Romero; páginas donde se revisa la oscuridad animal de los ambientes educativos, las afecciones y sinsentidos de la juventud adolescente que es pasión en potencia -euforia- dada por la certeza de libertad con que la juventud experimenta con su identidad en una maquinaria educativa donde el profesorado es otra víctima del sistema, otro cuerpo en crisis que en el mejor de los casos experimenta con su profesión y su ser, con su oscuridad institucional y su brillo extraño de alguien que también fue adolescente, con sueños e intimidad.

La Tarde, es en todo caso un libro de cuentos que invita a andar en la oscuridad más  cotidiana del aparato institucional que son las escuelas, para  evidenciar la poca o mucha humanidad en las dinámicas de enseñanza y aprendizaje, donde se estudia o se convive, donde se es joven una vez en la vida o se es estudiante toda la vida. Tensiones que reproducen lo que es respirar el Mundo, los estados de vitalidad absoluta para observar y seguir embriones sociales que definen su forma, que llevan al punto crítico la madurez de sus órganos, previo a experimentar por primera vez con la adultez de la vida y de las cosas como son.


El Autor




martes, 20 de septiembre de 2022

EL GRITO



("Skrik" Edvard Munch. 1893)



EL GRITO
-divertimento teatral-

Autor: Javier Acosta Romero

El arte traducirá creativamente la dramática narrativa actual. Edvard Munch marcó el camino en 1893 con “El Grito” / Mario Ficachi.

Personajes: Un hombre y una mujer (ÉL y ELLA). Son vecinos. Treintañeros. Ambos con aspecto dominical bastante desenfadado pero, a pesar de ello, él luce metrosexual.

Cuadro único: Él hace jardinería de su lado, trasplantando un brote. Ella atiende las necesidades de un perro de peluche que sacó a pasear. PAUSA LARGA. Ella descubre al vecino, lo admira en silencio (Se derrite), apresura al perro para regresar a casa. SALE DE ESCENA.

PAUSA. ELLA REGRESA SIN EL PERRO, REVISA UN GRÁFICO COMPLEJO QUE TRAE EN UN PLIEGO DE PAPEL BOND. CRUZA LA CALLE, ABORDA AL VECINO QUE VOLTEA SORPRENDIDO.

ELLA: Hola ¿Confías en mí? PAUSA Te pido que confíes en mí ¿Puedes?

PAUSA. EL VECINO SE ALZA DE HOMBROS, NO ENTIENDE.

ELLA, LE PRESENTA EL GRÁFICO: Este eres tú, haciendo tu propia vida. Esta es tu propia vida. Mira. Y esta de acá soy yo, hago mi propia vida. Con el agregado de que tú me gustas.

ÉL: ¿...Por qué debería confiar en ti?

ELLA: Lo obvio es que aún no sabes que estoy enamorada de ti.

ÉL: …Pero ya lo sé, me lo estás diciendo.

ELLA: Lo que escuchas es sólo un proyecto. Estás enterado del proyecto. El problema es que en nuestra vida cotidiana solamente llego a verte cuando tiras tu basura los martes. Solamente los martes.

ÉL: Lo siento. Nunca pongo atención. Al basurero sí lo identifico.

ELLA: Yo vivo en la casa de enfrente.

ÉL, SEÑALA: ¿Esa es tu casa?

ELLA: No hace mucho pero ya tengo más de un mes viviendo en la ventana que está frente a la tuya.

PAUSA

ÉL: ¿Al otro lado de la calle?

ELLA, ASIENTE: ¡Sí!

ÉL: …Es sorprendente.

ELLA: Realmente agradezco que no acostumbres fijarte en lo que hago, no acostumbro cerrar mis cortinas porque me siento encerrada. Me gusta el aire, que entre el aire, y el sol, que entre mucho sol... PAUSA También me gustan tus plantas; ¡Me gustan las plantas! En general; regaño a mi perro cuando se las come.

ÉL: Le hace bien a la panza.

ELLA: No, no siempre PAUSA ¡Por favor no me digas que eres casado, o que tienes una relación! PAUSA Lo siento, yo sí te he espiado, todo un mes.

ÉL: …Hoy es jueves.

ELLA: ¡Sí! No esperaba encontrarte.

ÉL: Me quedé sin trabajo.

ELLA: ¡Auch! PAUSA Pudiste esperarte media hora, antes de confesarlo.

ÉL: No me preocupa no tener trabajo. Conseguiré otro.

ÉL VECINO MIRA SUS MANOS LLENAS DE TIERRA.

ELLA, SE ALEJA CON CAUTELA: …Presiento que tienes cosas más importantes qué hacer. Yo, me dejé llevar… No era mi intención. PARA SÍ MISMA ¡Ah! ¡Soy tan emocional! PUEDE DECIRSE QUE CRUZÓ LA CALLE PARA REGRESAR A SU BANQUETA. DESDE AHÍ SE DESPIDE AGITANDO UNA MANO. REALMENTE NO ESTÁN LEJOS. ES MÁS UN CAMINO QUE UNA CALLE. PAUSA. EL VECINO LA MIRA CON CURIOSIDAD. PAUSA.

ELLA: ¡Que tengas buen día!

ÉL: …Vecina ¿Podemos empezar con un simple plan?

ELLA, VUELTA A LA VIDA: ¡...Obvio, sí!

EL VECINO CRUZA LO QUE PARECE SER LA CALLE. LA MUJER LO RECIBE Y SE ENTIENDE QUE LO HACE PASAR A SU CASA HASTA QUE SALEN DE ESCENA. EN TANTO:

ELLA: Tengo toallas extras… Y espacio. Mucho espacio, por si quieres…

ÉL: Empezaré lavándome las manos, están llenas de tierra.

ELLA: ¡Yo adoro la tierra! ¡No te laves las manos! ¡Ahorita no, por favor! Quiero decir, que sea lo que pase, con todo y tierra. O sin tierra.

VOZ ÉL: OK. Y ¿Tu perro?

VOZ ELLA: Encerrado. Algo me decía que el proyecto… Que este plan… PIENSA EN VOZ ALTA ¡Dios mío! ¡Gracias!

OSCURO / FIN

Ciudad de México, septiembre 2022




martes, 5 de julio de 2022

POLLITO (2019): Texto teatral de Talia Yael (1989)


NIÑEZ Y FAMILIA A LA PALESTRA


Javier Acosta Romero

usygly@gmail.com


Acabo de dar lectura al texto teatral “Pollito” (2019), de la joven mexicana Talia Yael. Es un texto redondo, con el contenido necesario para que los ejecutantes se hagan bolas con el desafío de poner o no a una niña en escena, a una adolescente después (el texto sugiere a alguien de 13 años, luego a alguien de 15 años, luego a una núbil.) Se resuelva o no, Tania Yael, urge la presencia de la infancia en escena para mostrarla desde una oscuridad manoseada por adultos, específicamente los papás de Pollito, apelativo revelador ya que contiene el amor absoluto de un papá por su hija, para quien siempre será su pollito; en la historia, ella no está dispuesta a dejar de serlo, a pesar de la edad, del abandono absoluto del papá y de los propios intentos que realiza ella misma para dejar de ser Pollito.


(Portada del libro que contiene la obra Pollito. 2019)

La historia se convierte en un regurgitar que confirma a esta niña en una relación tóxica con su madre, celosas una de la otra por admiración al esposo/papá. No están dispuestas a dejar esa especie de competencia aún con la certeza de que estarán juntas bajo el mismo techo por muchos años. Lo cual esclarece el tipo de material que estamos leyendo, una insanidad muy naturalista, ecos de una sociedad que no está produciendo madurez o responsabilidad en sus ciudadanos ni está orientando a los padres ni a los hijos. Es una especie de comedia negra donde las cosas se ponen cada vez peor ya que la secuencia final apunta a que Pollito se disociará de la realidad, creyéndose no el cariño de papá sino el ave que alimenta a millones de seres humanos: Un pollo de pollería, real, listo para ser consumido.

No vi el estreno que se dió en el Centro Cultural Helénico, espero ir a la temporada que darán en la Sala Héctor Mendoza, en Coyoacán. Me preocupa que en un comunicado de la Secretaría de Cultura, se hable de una mancuerna creativa entre la dramaturga y la directora, pues distinguen como tema  de la puesta “el universo de lo femenino”, lo cual cambiaría el foco principal del texto dramático, que es: la familia, ya que hija y madre desean, anhelan, esperan la completud de esa familia con el regreso del padre/esposo. Efectivamente, Pollito va madurando físicamente, pero esa madurez es el detonante con el que choca constantemente el amor de hija, al que no renuncia y, por lo mismo, observamos cómo Pollito se deforma, negándose a sí misma. 

No es una obra optimista ni feliz. Es sumamente descarnada, sugiere un juego sexual entre Pollito y una de sus primas en una circunstancia donde está vulnerable emocionalmente, por completo desprotegida; lo mismo en otra escena donde se inicia sexualmente con un adolescente como ella que le da lo que esperaba de su papá ausente. Literal. El texto es crudo con el carácter de los personajes principales (madre e hija); señala, por ejemplo, que la madre se orina en un momento en que Pollito asume los cuidados de esta como si fuera la madre y no la hija. Con esa intimidad de hogar se cierran en lugar de abrirse al mundo, hasta quedar en la oscuridad, sin luz (Revienta la única bombilla que las iluminaba).

 No es el centro de la obra la feminidad, es algo que sobrepasa ese aspecto ya que Pollito no es un símbolo ni un concepto sino un carácter bien definido, realista, único. Es también un texto grotesco y veo, en las fotos del estreno en el Helénico, una estética refinada del Cuadro 6: “Pollito pastora”. Pero en el texto hay violencia, incluso se habla de sangre derramada: El abuelo de Pollito (Un fauno hermoso), toma para sí a la abuela (Una joven cabra); escénicamente tendrá que ser clara la violencia con que la toma hasta que se vuelve insoportable para Pollito, que defiende a la abuela, le planta cara al abuelo y rompe así con ese ciclo de madres jóvenes a manos de hombres que les doblan la edad, lo cual le permite estar mucho más al pendiente de su mamá; esto es, si bien rompe con la procreación, Pollito lo sustituye cuidando a su mamá, como si la mamá fuera su hija. Pollito, entonces, acentúa una problemática donde los padres dejan de ser padres y los hijos dejan de ser hijos, intercambiando con comodidad sus roles. Actualizan con ello la imagen de la familia, el concepto de madurez y de independencia que se está dejando de promover y de exigir quizás porque han dejado de ser creíbles o posibles para todos. 

Ya veremos la puesta en escena, a ver qué queda. En tanto, el texto está publicado en la colección Teatro de La Gruta XIX (Tierra Adentro. 2019), por haber ganado el Premio Nacional de Dramaturgia Joven “Gerardo Mancebo del Castillo” 2019; para quien guste picotear en sus páginas.


Fotografía tomada de la página del Centro Cultural Helénico (2022)

jueves, 30 de junio de 2022

“LOW COST”: EL OSO EN ESCENA

Imagen tomada de TeratroUNAM

Javier Acosta Romero 

usygly@gmail.con

Low Cost es un espectáculo que tiene toda la facha de ser un performance. Frente a un performance el espectador siempre está en desventaja, requiere de información para digerir lo que presencia. Regularmente los performance crean (no usan, crean) símbolos, alegorías, de tal manera que frente a la extrañeza el espectador duda, se desorienta y busca información que lo apoye. Cuando entendemos el propósito de Low Cost como performance, todo cambia, así que lo conveniente es entrar a este espectáculo tomando en cuenta la información previa sobre el montaje mismo y sobre la dramaturgia escénica. Dejo aquí unos enlaces que considero necesarios para ello, seguramente faltan más:

https://www.sabinaaldana.com/lowcost

https://laurauribeartesvivas.wixsite.com/site/low-cost

https://teatrounam.com.mx/teatro/entradasteatro/low-cost/

https://www.ifema.es/noticias/negocio/low-cost-que-significa

https://www.fernandatapia.com/las-planas/low-cost-paisaje-escenico-sobre-la-crisis-climatica-una-calurosa-experiencia-multisensorial-y-reflexiva/

https://descubreenmexico.com/low-cost-invita-a-reflexionar-sobre-la-crisis-climatica/

Previamente había visto un espectáculo de las autoras, Laura Uribe y Sabina Aldana, Calle Amor (2022); donde el mayor atractivo fue el trabajo de Aldana (Ahí le llamaron “dirección de arte”; quizá en todo caso lo que hace Uribe en Low Cost sea eso.) construyendo ambientes y logrando atmósferas, en un discurso paralelo a la verborrea predominante (significativa pero no determinante para la evolución del espectáculo; ¡wow!, como en Low Cost), fue un recorrido estilístico de escenografías, partiendo de un realismo burgués de finales del XIX hasta llegar a un urbanismo minimalista de finales del XX. Visualmente entretenida; pero eso fue Calle Amor.

Low Cost (2019), repuesta por la UNAM en este 2022, parecía una buena ocasión para demostrar una efectividad teatral significativa, y no dudo que lo puedan hacer, sin embargo, esa cosa de permitirse ser intervenidos (yo diría condicionados) por su política de creación, refrena el potencial artístico ya que siempre andan negociando sus creaciones, en este caso, con una especialista que al parecer se encargó de censar los contenidos: Alice Poma, doctora en Ciencias Sociales. Ya me imagino a Brecht creando colectivamente  Galileo Galilei con astrónomos, historiadores y con el clero. Lo que lleva de nueva cuenta a cuestionar la función del arte. Porque así como un director de arte es capaz de sostener un espectáculo como Calle Amor, también es capaz de hacer un buen comercial para Coca-Cola. Low Cost es un manojo de recursos escénicos al servicio de un discurso que se alimenta de divulgación científica. En algún espacio de Universum (Museo de las Ciencias de la UNAM) estaría perfecto y sin necesidad de fijar a los espectadores en una butaca, porque para mantenerlo en una butaca le falta un factor fundamental que dinamice (humanice) la verborrea científica y proplaneta (Como si realmente al planeta le importara) del espectáculo; tradicionalmente uno diría que falta la construcción de personajes (ahí el talento de un dramaturgo), pero por tratarse de un texto de divulgación sobre la plataforma de un performance, faltaría demostrar, no mostrar, demostrar una tesis polémica (polémica, no moralmente correcta). No la tiene. Porque si la tuviera sería algo que el cuerpo recordaría (Lo malo de los performance es que les da una pereza gigante explicar y por eso las explicaciones las dejan en los programas de mano, en entrevistas, en fichas técnicas, audios, videos…) Eso sí, les encanta ser declarativos, siempre tienen cosa que decir, qué mostrar, a su manera.

Sin embargo, en Low Cost se puede observar un hallazgo al que Uribe y Aldana le dieron visto bueno, al menos desde el estreno que ocurrió en 2019. La escena (iba a escribir “cuadro”) del oso polar y su inminente extinción (eliminación, supresión, liquidación, se fini oso polar, de la faz de la tierra, como miles de personas y cientos de miles cuando realmente ya no haya osos). Cualquier corazón de piedra se reblandece con ese drama, bien caracterizado por Antonio Salinas. Crea expectativa, crea emoción. Dramáticamente hubiéramos esperado que el oso hablara, dijera algo (se juega con esa tensión), pero se conserva en su carácter animal; luego el actor entra en crisis interpretativa (Lo cual es genial), muestra el artificio y uno sabe que la belleza de la naturaleza acabará a manos de la acción humana a pesar de los cuidados que existan. Aquí me detengo porque en el programa se señala que esa escena tiene como base una obra del mismo Antonio Salinas [La fiebre del Oso Polar], e incluso se señala una cocreación de pieza vocal para el oso, con la actriz Carmen Mastache. Honor a quien honor merece. Los otros cuadros (iba a poner capítulos) no producen nada, considero se encuentran por debajo del nivel de lo montado en Calle Amor (2022), sobre todo porque hay tema-dato en frío pero no situaciones, como en Calle Amor, donde sí se caracterizan personalidades y sus situaciones ¿O será cuestión de presupuesto? Por un lado dineros de EFIARTES, y por el otro… Se señala en el programa que la producción es de Conacyt (2019). Entrañable y muy necesaria la intervención del oso en Low Cost.

Si los espectadores se organizaran, sería prudente que desde las butacas corearan ¡Oso-oso!, para presionar a que presenten directamente la escena del oso polar. Y terminada su intervención volver a gritar ¡Oso-oso! para disfrutarlo de nuevo. Aplaudir e irnos.

Desgraciadamente termina su temporada este domingo 3 de julio, en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, de la UNAM, pero esperemos pueda continuar en otros espacios.



Ficha técnica, según el programa de mano de la UNAM: 

Elenco

Antonio Salinas – Actor protagónico

José Miguel Mondragón Núñez – Bailarín- figurante 1

Vladimir Iván Grajales Meave – Asistente técnico – figurante 2

Daniela Plaza Gómez – Asistente de dirección y figurante 3

Eduardo Arriola Núñez – Asistente Técnico – figurante 4

Dirección y dramaturgia: Laura Uribe*

Dirección de arte, escenografía, utilería y vestuario: Sabina Aldana

Concepto: Laura Uribe y Sabina Aldana | L.A.S [Laboratorio de Artistas Sostenibles]

Producción ejecutiva: Ginna Narváez Rubio

Productor residente Teatro UNAM: Joaquín Herrera

Video Arte y dispositivo multimedia: Héctor Cruz

Diseño de iluminación: Tenzing Ortega

Diseño sonoro: Homero Guerrero

Asistente de vestuario: Andrea Larios Padilla

Asesoría en investigación científica: Alice Poma

Traducción al náhuatl: Raúl Hernández Lara

Diseño de botarga de oso polar: Mauricio Ascencio

Cocreación de pieza vocal de oso polar: Carmen Mastache y Antonio Salinas (Parte de la obra La Fiebre del Oso Polar de Antonio Salinas)

Producción general: L.A.S. [Laboratorio de Artistas Sostenibles]

Voces en off: Ing. Luis Rodríguez Terán, César Cavildo, Claudia Bernardi, Gala Gutiérrez, Sabina Aldana, Homero Guerrero, Antonio Salinas y Laura Uribe.

Este proyecto (297992) de la Convocatoria para Proyectos de Apropiación Social del Conocimiento de las Humanidades, Ciencias y Tecnologías 2019 fue apoyado por el Conacyt.

*Beneficiaria del Programa Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) 2022-2024, del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC)