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lunes, 31 de agosto de 2026

La Espiral del Peregrino - Reseña

Un poemario de América o la sombra de Femat ***

Javier Acosta Romero
usygly@gmail.com


Texto sumamente extraño comparado con los dos poemarios anteriores, de la misma autora, América Femat, que ya he reseñado: Los designios del agua (2022) e Insinuación del incendio (2025). La extrañeza ocurre por la combinación de elementos que antes Femat había separado: el agua y el fuego. En La espiral del peregrino (Ícaro Ediciones. 2026) ambos elementos conviven y agregan sensaciones de frío, criaturas como el tigre y la víbora; noches repletas de estrellas, honduras, oscuridad, humedad. Un mundo primario, una especie de pantano (y a ratos desierto) que se abre en paralelo al mundo urbano, a un siglo XXI que se agita en las cuestiones de género. Sin embargo, como poesía que es, no cede terreno a los ambientes sociales; al contrario, arranca del aire la naturaleza que ya no existe en los días cotidianos pero sí está (todavía) en la hondura de nuestra sensibilidad, una especie de alma (un cuerpo interior) que existe, que nos habita y que nos pertenece. 


En esta ocasión, América Femat sugiere mujeres espirales como sugiere hombres tigre. Sugiere el fuego como rostro y carne del tiempo así como mujeres-agua, lluvias peregrinas, abuelas transparentes, madres líquidas; rebeldías; satisfacciones; desencuentros. Lo de menos es la cuestión de género, lo que pesa es la duda, la incertidumbre, los golpes de realidad, la exploración poética que ocurre en los terrenos de la naturaleza, la escasa naturaleza que nos queda; esa inmaterialidad en la materialidad congénita que degradamos todos los días de manera industrial y digital. Esto se refuerza en los poemas con la multiplicidad de voces, comentarios al paso, diálogos, discursos que se bifurcan constantemente para darle a los poemas la oscuridad que necesitan, la luminosidad que incitan, la nocturnidad que anhelan; criaturas inevitables a que asentimos. 


En La espiral del peregrino, tuve la sensación de visitar la piel de una mujer, su cuerpo escrito, su ser que una y otra vez (entre las páginas) destierra la feminidad que sostiene el hambre de los tigres, y se indigna y se despierta en su naturaleza amplia, hecha de agua, tierra, fuego, luz, frío, noches estrelladas, memoria. Poemario extraño, que se aleja de una formalidad alquímica para agregar el hedonismo –que también es válido–, la rebeldía, la disonancia, la interrupción de ritmos,  la variedad de ángulos en la observación que se proyecta. Rompe las convenciones que le aseguren al lector aprobación y calma. Nos confronta ante el pleno metafísico que invariablemente exige tomar una postura. 


Pongamos de ejemplo La sombra y el equilibrista, donde la consciencia de una mujer parece ser la sombra y, el equilibrista, el hombre en la mujer o sobre la mujer; equilibrista al fin, requiere de una cuerda. Ella dice alegrarse porque no siente el frío del sudor seco en la piel (no es textual; Femat lo enuncia con poesía). Si no siente el frío... hay calidez, seguridad, tranquilidad. La mujer avanza en su autocomplacencia al tiempo que el equilibrista continúa en su delicado (sensible) ejercicio; aparece entonces el placer y la consciencia sombría de que ese placer existe en toda mujer, lo que sacude la realidad tangible del poema donde algo parece oponerse a esa idea. Pero en la sombra, esta libertad se redime en el acto, donde es evidente que el equilibrista hace su trabajo, continúa en dinámico equilibrio; hace que esa mujer confiese que a su gozo le puede llamar amor. Amor. Si con el placer ya hay conflicto, con el amor el asunto se empantana. La fuerza más maltratada por las sociedades humanas es el amor, que como fuerza de la naturaleza no necesita ser, le es suficiente con presentarse y esquivarnos incierta y entregarse, sin que nosotros tengamos la certeza de que eso sea el amor. 


El poema cierra en múltiples voces que magnifican y reconfiguran el ser de aquella mujer:


 “¡Cuánto me alegra no sentir el frío de esta mar salina! // La sombra es la extensión del cuerpo / y es la respiración oculta del árbol. // No muerdas la piel del árbol / yo me incendio / a mi voluntad y a mi hacinamiento. / , Otra vez, la vida y su torrente, / otra vez el amor ,, me conduce / con su máscara ,, de gozo (p. 29)”. 


No importa que este sea un poemario distinto. La poesía de América Femat, está ahí, con la bravura y arrojo que dio pie a objetos delicados como Los designios del agua (2022) o las combustiones de Insinuación del incendio (2025). La rebeldía creadora se agradece; es como asomarse al álbum de recuerdos, donde una lolita de las letras [La espiral del peregrino pertenecen al cumplimiento de una beca ejercida en el año 2017] se decantó sin fragilidad y con todo atrevimiento.



***Una versión anterior se publicó en el blog de la Editorial Cipselas el 24 de junio de 2026. Enlace a dicha versión.




domingo, 14 de junio de 2026

Mundial 2026 / El Futbol vs La Poesía

Javier Acosta Romero


Todo mundo habla con claridad del futbol, pero se complica cuando habla sobre la poesía. Dinámico y azaroso, el futbol se convierte en vehículo de euforias, en un lugar privilegiado para mostrar emociones, liberar la válvula de escape y gritar, llorar, ponerse en modo fiesta o el más gélido estado de amargura y frustración.

¿Qué exige la poesía? ¿Qué permite?, porque no podemos suponer a nuestro equipo ganando si el adversario ha anotado tres goles y el nuestro ninguno. La poesía, como objeto estimulante, puede plantear una mano donde hay un pie, o una redondez donde hay una esquina; imposibles que ocurren pero son la materia que aviva la grandeza del futbol, como los goles ganadores de último minuto.

Frente a esto, la materia de la poesía parece cosa de nada: escritura. El peso de las palabras vuelve vistoso encontrarla; su dinámica azarosa nos puede llevar al final de un poema con o sin mayores pausas, que exigen igual que los cambios de jugadores en pleno partido; se tiene derecho a cinco y en un poema a los que se necesite, porque el poema no se escucha como se habla, por eso requiere como objeto que su lector lo perciba.

Si un jugador controla la pelota y no percibe que un contrario lo va a embestir, el choque ocurre, perderá la pelota, cambiará la trayectoria del juego, se nutrirá el partido con una nueva variable que defina su curso. En la lectura de un poema las variables las da el mismo lenguaje, el juego intencionado del poeta que puede permitirle al lector llegar con comodidad al final del texto o todo lo contrario, ofrecernos un paseo por la montaña más agreste para simplemente detenernos en los primeros versos y dejar la continuación a los azares de la vida.

Al leer un poema esperamos llegar al final; los tropiezos de un partido se resuelven al momento porque la pelota no puede quedarse sin posesión de alguna de las partes; todo el tiempo se le disputa y dirige. En la poesía, “jugar la pelota” se acerca a la relectura de los versos, hasta lograr una continuidad en la experiencia literaria. Se esfuerza el lector en releer, en observar el verso o la estrofa hasta que sucede el sentido, ese ‘algo’; la intuición de algo viable, que nos hace adentrarnos en la lectura sin tantas precauciones. Lo básico es darle continuidad a los sonidos, pero lo estimulante es darle continuidad a las imágenes que se proyectan sin haberlas buscado; activas nos acercan a lo indecible, donde se puede permanecer hasta que termina el juego con el pitazo del árbitro de la realidad más concreta.

En principio, las expresiones poéticas llenan nuestra cotidianidad de novedades sonoras equivalentes a la destreza de un jugador con el balón al saltar líneas imposibles o dar pases inesperados o tirar con garra e ingenio a salidas prodigiosas del portero. Se virtualiza algo que al parecer ocurre hasta que termina el concierto o desconcierto cuando se finaliza la jugada al vivirse la certeza del sentido (alguna revelación, algún camino).

No hay garantía de llegar hasta el final con los once jugadores del inicio. Y si a ese poema le sigue otro, no sabemos si empieza un nuevo partido o es la continuación del anterior o una variación o un equívoco. En cambio, en el futbol, la belleza del conjunto sucede al distinguirse el juego del contrario, su distancia o posesión con respecto al balón; nos lleva a observar el parado de los equipos, su propuesta de juego. Pero en la poesía, la propuesta de juego puede ser simplemente una sonoridad estimulante: el cuerpo reacciona, la mente reacciona si es que ocurre. Se llega quizás al final (con gol o sin gol), se cierra el poema, se observa el espacio vacío que le señala al lector el límite último del objeto en su forma más convencional, donde el mundo del lector se rehace, se recupera, se estropea o se transforma. Muy parecido a cuando nuestro equipo gana, empata o pierde, aunque perder con la poesía pueda agradecerse.

Los límites del futbol más profesional requieren cumplir con las dimensiones de una cancha reglamentaria, mientras el espacio de la poesía (sea la más sediciosa o la más formal) llega a descubrirse en dimensiones personales únicas con el propósito de gritar gooool al hechizarse (o desquiciarse) aunque sea por un instante. Que el lector haga lo que quiera con ese hallazgo, igual que un jugador al anotar su gol, volviéndose loco/loca al reconocer la cancha donde ha ocurrido, sea como local o como visitante, sea una cancha de tierra o completamente endurecida.

Claro que, mientras la pelota está en juego hay esperanza, oportunidad. Si la poesía sólo fuera esférica, el lector estaría obligado a jugarla, sin darle posibilidad al autoengaño. En el futbol es insostenible el autoengaño, los aficionados están siempre preparados para alertar al respecto; con insultos, desde la porra oficial o desde la indignación personal. Una buena mentada de padre o de madre quiebra el autoengaño de la contratación costosa o del talento vacío.

En la poesía suena el nombre de la poeta o el poeta legítimamente encumbrado; sólo con el nombre sucede la poesía. Cada poeta es una puerta abierta a la poesía; los grandes nombres encumbran este arte futbolero. Si alguien se empeña en ensuciarlo, en retrasar el juego, en entorpecerlo, en ningunearlo el futbol lo sacude con heroísmo y arrojo para encender el entusiasmo de los aficionados en busca de un empate si su equipo va perdiendo.

En la poesía el oponente es el poeta, no hay a quien más señalar al revisar y vivenciar la propuesta impresa o digital. Al leer tenemos dos opciones, descubrirnos parte del equipo del poeta o contrincantes que, si perdemos, estamos listos para la revancha. El futbol siempre ofrece revanchas. La poesía también, si no es con un poeta es con otro, porque la poesía (cuando ocurre) no se interesa en las intenciones deshonestas del lector enceguecido, va al encuentro de quien abre la puerta (por casualidad o entrega) y se adelante al abrazo crudo e imparcial; única confluencia que vale la pena para quien descubre en ese instante ese algo nuevo tan parecido a un nunca más, propio de quienes vivimos la destreza y gloria de los grandes futbolistas y de grandes momentos que nos hacen mantener el amor por este juego de esencia universal.

(Tomada de Facebook pero seguro es de un militar 
de la Fuerza Aérea Mexicana. 2026)



martes, 24 de febrero de 2026

Me compro un perro - Sujeto transespecie o Therian

Javier Acosta Romero
usygly@gmail.com
Esa libertad para orinar las calles
llenarlas de excremento
Yo la quiero
entreno para soportarme
en cuatro patas
Le pedí a mi amante me elija un buen collar
una correa

Uso zapatos especiales
en las manos
No importa la ropa que me vista
al aire andaré
con mis órganos sexuales
Quiero escuchar el chorro de mi orina contra la banqueta
si no le atino al árbol
Y contra alguna rueda estacionada
si no le atino al poste
También quiero cagar
percibir el aroma saludable de la comida digerida
Observar a mi amante embolsar su mano
y levantar aquello:
eleva el afecto a esferas desbordantes de dicha
Le pone alas al verdadero amor
[Limpia mi culo frente a todos
¡Me limpia el culo frente a todos!]

Luego llegaré a ese parque
de uso exclusivo /especial
para rascar en la tierra
hasta hacer nubes de polvo
Nadie se puede molestar

Me encimaré y abrazaré
¡Me abrazarán!
echarán agua en mi boca
Escupiré baba
¡Gritaré la pertenencia a esta libertad! - Aunque no entiendan mis ladridos
mis aullidos
¡Llámenlos como quieran!

Humanos convencidos me protegen
Mi amante procura mis caprichos
la ansiada libertad

¡ L i b e r t a d !



(Cálcifer 2025 - El amor hecho perro)

viernes, 30 de mayo de 2025

Insinuación del incendio (2025) - América Femat

(Portada del poemario, editado por Burroughs Editorial, 2025)


Javier Acosta Romero

usygly@gmail.com


Instrucciones:

NOTA ACLARATORIA: Llama la atención que por titularse el poemario Insinuación del incendio, más de un enterado asegura que entonces es evidente que los poemas de éste libro no tratan con el fuego propiamente, sólo con sus insinuaciones, sin llegar al incendio (sic). Poemas que parecen incendios pero no lo son. Entonces, declaran muy augustos que no ocurre el fuego en el poemario que aquí se trata. ¡Caray! Creo que los peligros de la crítica más tradicional siguen arrastrándose en presentaciones del siglo XXI, porque además, los presentadores se atreven a hacer estas declaraciones frente a la autora, América Femat, más condescendiente que convencida porque asegura que los lectores tienen libertad para interpretar lo que quieran de cualquier poema ya que son textos que al publicarse dejan de pertenecerle al autor. De acuerdo. Pero en una presentación formal que busca que los lectores adquieran el libro, decir que el título está equivocado (y con ello seguramente también los rojos y anaranjados de la portada, que hacen alusión al fuego). Decir que no hay fuego cuando los textos manifiestan incendios, combustión y explosiones... es sentirse por encima de la autora, quien al parecer, entonces, no supo lo que escribió. Incluso le aseguran que sigue en el agua, en un poemario de hace tres años, como si el fuego no tuviera un comportamiento fluido. América Femat ya escribe poesía de altos vuelos. Además, quien no se dé cuenta que una presentación de libro es para promover la venta del mismo, no debería atreverse a dejarle tareas a la autora, muy seguros de lo que la autora es capaz de hacer. Pues bien, frente a eso, la presente reseña continúa apoyando lo que el poemario plantea: tratamientos del incendio, fenómeno propio de la combustión que desata el fuego al crecer, hasta convertirse en incendio. Sin fuego, los bomberos no acuden a apagar ningún incendio, que es la propagación del fuego. El título del libro no es insinuación del fuego. El poemario de Femat da cuenta de fuegos vivos, diversos, e insinúa las muchas maneras que tiene para descontrolarse. Esos descontroles son las insinuaciones, videncias de incendios, irremediables algunos, provocados los más.

FIN DE LA NOTA ACLARATORIA.

Vamos a las instrucciones:

1.-Tenga a la mano el poemario en cuestión.

2.-Si ya lo ha ojeado o leído, darse la oportunidad de leer de corrido el siguiente texto:


Conectar con Insinuación del incendio (Burroughs.2025), requirió desconectarme del anterior poemario de la autora, Los designios del agua (2022). Sé que cuando quiera puedo regresar a los poemas del agua pero, los tuve que hacer a un lado para mirar esta continuación del trabajo de América Femat; observar sus objetos, la manera como se sostienen y la manera como estallan en cada lectura.

Advierto que sostenerse y estallar son condiciones propias del fuego. Incluso creo que el fuego retrata mejor esta sensación de que, la vida, ya no da tiempo para cumplir con formalidades canónicas, sólo da tiempo para gritar o vibrar en términos más cuánticos. La dinámica cuántica –se descubre–, posee cualidades del fuego. Se vibra con los poemas de Insinuación del incendio (Femat. 2025), se siente la estridencia inacabada de lo que es sobrevivir en una ciudad: Lo que poco importa II (p 29). Me despreocupo de las formas y me alerto ante fenómenos llenos de incertidumbre: Los pájaros (pp 22-23).

Insinuación del incendio, se vuelve una verdad a explorar para apropiarme de ella hasta vivirla como una verdad que me permito reconocer como algo necesario: A un hombre que regala flores (pp 20-21). Ya no estamos para explorar territorios sino para expandirnos sin trasladarnos a otro universo: Aire (p 15).

Me resigno a las diferencias entre los dos poemarios de América Femat y me interno en el calor de la piedra del poema: Aromas II (p 56); o me permito sentir la flama de una hoguera en: Quién escribiría… (p53); o resisto la quemadura del ser encarnado, molecular-divino en: No es la razón (p49).

Cada lector decide el poemario que será su propio Camino de Santiago, porque la poesía bien escrita descubre el peso de las palabras al tiempo que su energía se acelera, ya por calor, ya por locura o por irreverencia, lo que hace posible sostenernos en los escalofrío de la fascinación de un pan recién horneado por algo parecido a un Dios, una especie de cupido que hizo de las suyas y escapó: A un panadero joven (p51).

El cuerpo de un lector, por costumbre puede dedicarse a levantar barreras para dedicarle tiempo y comprensión a una nueva lectura. Sin embargo, la poesía, en la situación que se ande conecta cual aguijón de abeja dispuesta a visitar la muerte, es el caso de: A través del ámbar de la tarde (pp 45-46), donde explota la luz a manera de ilusión y de respuesta, porque es preferible descubrirse en el interior iluminado de un ámbar, que saberse el combustible doloroso de un incendio fuera de control que acontece y nos aniquila. 

Nuestro cuerpo habla, construye sus barreras de comprensión, sus diques de gozo. Y esta vez el camino me pareció por varios días un camino de espinas con semanas de soledad, hasta permitirme notar soplos de vida en un elemento que goza con abusar del aire, que se enfebrece nutrido con la tierra y que disfruta un cuerpo que se ama cuando hace vapor del mar y de los ríos, sólo para mover el mundo como Sísifo su piedra, un día más. Fuego que amenaza en Insinuación del incendio (2025), con cada poema que contiene.

Juego, fuego, ardor, herida de algo que quiero al tiempo que lo incendio de la peor manera. Situación que en sí misma parece un acto placentero, muy al modo de un incendio real, sin darme tiempo a reconocer lo incorruptible, el tiempo de unas cuantas cenizas. Lenguas de fuego muertas, cargadas de nostalgia.


3.-Ahora sí, vaya leyendo más de una vez cada poema que se señala en los paréntesis. Y si es su deseo, puede cotejar lo que se intuye en esta reseña sobre el efecto estético indicado.


4.-No se resista.


(América Femat. //Tomado de la contraportada del poemario)



miércoles, 16 de octubre de 2024

La Palabra - Poemario de Jesús Pacheco (CCH-UNAM 2015)

 La Palabra - Poemario de Jesús Pacheco (CCH-UNAM 2015)

[Portada de La Palabra, con ilustraciones de Luis Enrique Martínez Hernández, CCH-UNAM 2015]



TZOTZIL-MARIPOSA


Homenaje al maestro Jesús Pacheco,

1943-2015.


Javier Acosta Romero


Han pasado nueve años del fallecimiento de Jesús Pacheco (2015), editor de la publicación quincenal Palabras al Viento (2008-2012), donde colaboré con cuentos breves que el maestro me pedía. A él lo recuerdo como un luminoso aliado en mi vida académica, un tenaz editor, una amistad comprometida con las causas sociales que antes y ahora nunca faltan.

En el mismo 2015, El Colegio de Ciencias y Humanidades lo homenajeó con la publicación del poemario La Palabra, que recopila los versos hasta entonces esparcidos y otros que dejó inéditos. Siempre creí que la prisa con que se hizo aquella recopilación debilitó la calidad del libro, donde es evidente que se incluyó todo lo que se encontraron, sin tamiz alguno, supongo que para cumplir con el mínimo de páginas exigidas por la editorial del colegio.

Hoy que regreso a leerlo, sigo pensando que sería un buen homenaje mejorar la edición de La Palabra (CCH-UNAM, 2015), que sin duda se debió al amor de sus colegas más cercanos, como Irma Lara y Delie Peralta (Responsables de la edición), Salomón Atiyhe E. (Prólogo), Armando Zamora (Presentación), Benito Balam (Epílogo), que a su manera transmiten con entusiasmo y dolor el universo poético del profesor Jesús Pacheco, universo que no solamente descansa en la docencia y en las causa sociales, visita también las habitaciones de la vida doméstica y la intimidad gozosa de la alcoba. 

En esta nueva lectura me es más evidente la sabiduría del maestro, ganada con el reposo de la palabra a manera de frutos tirados bajo la sombra de un enorme árbol, lo que desde mi punto de vista origina que la intencionalidad de varios poemas permita que convivan en otro orden, de otra manera, en el mismo libro, al que yo titularía por nostalgia, Palabras al Viento: poemas de Jesús Pacheco (1943-2015). 

Transcribo los que más me gustan, y las diferentes agrupaciones con las cuales los identifico: Poemas enamorados: que dan la sensación de esa entrega absoluta hacia el otro-otra o por el otro-otra, en una realización o aceptación de la relación desde la cúspide que hace posible que desaparezca el mundo y sus problemas. 

Poemas con causa: dan cuenta de la identificación que el maestro tuvo por las causas sociales quebrantadas en los gobiernos de derecha, sin imaginar que en 2018 llegaría a la presidencia de México un gobierno de izquierda con intención humanista; estoy seguro que varias odas e himnos habrían salido de la pluma del maestro Pacheco, como también las críticas que hubiera considerado necesarias.

Poemas amantes: de mayor madurez, la pareja en una relación de igualdad. La época de las pérdidas y las ganancias, la amargura de las crisis de pareja, la conciencia para aceptar y continuar. Son poemas camino, poemas de piedra húmeda, abandonados en la espesura de algún bosque al que se siente que se llega por azar.

 Poemas trémulos: versos delicados que desaparecen, sea por su ironía, sea por la belleza del instante que los desvanece cumplida su misión; es poesía que desciende, que brilla pálida en la memoria, con la ternura propia de los helechos silvestres.

 Por supuesto, con este armado son evidentes también, los cruces generales, las vías rápidas que conectan cuatro secciones que jalan de una hebra creativa hasta nombrar: la  consciencia de la muerte próxima, la intensidad de la vida que ello conlleva, el amor total por los seres por la gente por la infancia, el dolor de un presente en las cercanías del 2015 y hacia atrás, con los gobiernos de Peña Nieto, Calderón, Fox… La invasión a Irak, el levantamiento zapatista, la revolución sandinista.

El maestro Jesús Pacheco deja en sus versos lo que el arte más realista espera de sí mismo, la vida como es, en una poesía que germina para abrirse paso en los terrones endurecidos de este siglo, a expensas de los vientos que el maestro, en su afán comunitario, encaró en su momento, sin descanso, en ecos que aún llegan a nosotros al leerlo.



###########POEMAS ENAMORADOS############


YARAVÍ*


                                                                                        Cuando miro atentamente

  veo florecer nazuna

  en la cerca.

                                                                               [Basho, poeta japonés, 1644-1694]



La tersura de tu piel

es ropaje follado

en soles ancestrales

que me evoca en la memoria

la imagen amorosa,

altiva y fecunda

de la mujer jaguar,

de la mujer Luna,

de la mujer tierra,

de la mujer indígena.


Tu perfil

de tzotzil-mariposa

trasciende los tiempos lunares

de leyendas encantadas,

narradas por cantores nocturnales;

y en sus líneas se delinean

los versos de un poema

a la Coatlicue

y a la mazorca del maíz

en tu sonrisa.


Tu voz

es yaraví a mis oídos;

y tus labios ungidos

por el Sol del medio día,

palabran

palabras recamadas,

oriundas del umbral

de tus sentidos,

que crean y recrean

tus sentires y pensares.


¡Oh!, yaraví.

Canto encantado

en la magia de tu voz;

voz de la madre tierra

que enamora;

voz de la madre selva

que vibra mi universo;

voz que emerge

del oscuro manantial

de tus ensueños.


¡Oh!, yaraví.

Mujer quetzal-mariposa,

mujer maíz-tzotzil,

mujer perfil de nazuna**;

te amo en el amorío

de los amantes,

circundado con prosas

de antiguos comediantes,

historias de amor

y sueños de poetas.


                                              *Yaraví.- cantar dulce y amoroso de los indios sudamericanos.

                                              **nazuna.- flor silvestre.


                                                                                           (pp. 21-23)



ECLIPSA


Las lunas de tu ser

se alunaron con la fuerza solar de luna llena,

y el sol se impregnó de tu hermosura

asoleada de luna al medio día.


El sol alunado por tus lunas,

refleja los diamantes anillados de tus ojos,

y la luna, celosa de sí misma,

oculta al sol para alunarte

como ahora tu esplendor hace conmigo.


                                                                       (p. 30)



DECIR


Cómo podré decir

lo que decirte quiero,

si las palabras se anudan

en el umbral del deseo.


Cómo podré desear

lo que desear no debo,

si los deseos comen ansias

en las noches de mis sueños.


Cómo podré soñar

lo que solícito anhelo,

si tu imagen de amaranto

es cauce de mi desvelo.


Cómo podré amar

lo que mi ser me demanda,

si la grupa de mil encantos

lejos está de mi estancia.


Amarte es lo que deseo,

soñarlo a veces no puedo.

Y si te sueño y me desvelo

sé que quiero y no debo…


Amarte es sueño y anhelo

y decírtelo no puedo.


                                            (pp. 31.32)



UNGIDO


Y bien

heme aquí,

con la espera

en la mirada

que desespera,

con el deseo

prendido

en los ojos

del alma;

del poder contemplar

el bello vello

ungido

en la oquedad

de tus axilas.


                             (p. 41)



############POEMAS CON CAUSA#############



MAÑANA


Mañana hijo mío,

todo será distinto (1);

se encerrará a la corrupción

en los claustros de Almoloya (2),

y el manto de la honestidad

cubrirá a la patria.


Mañana hijo mío,

todo será distinto;

pasearás con los otros, tus hermanos,

por las amplias alamedas,

sin temor a policías delincuentes

ni a delincuentes policías.


Mañana hijo mío,

todo será distinto;

no serán apaleados los maestros

ni estudiantes colmarán los reclusorios,

respeto habrá a su dignidad humana

sin paros ni plantones, ni huelgas.


Mañana hijo mío,

todo será distinto;

no habrá niños de la calle

arrojados como fardos

al reclusorio urbano de la orfandad,

pan y cobijo tendrán los niños de la Patria.


Mañana hijo mío,

todo será distinto;

habrá educación gratuita para todos

y educadores y educandos,

obreros, indígenas y campesinos

construiremos una Matria libre y democrática.


Mañana hijo mío,

todo será distinto;

las leyes persuasivas (3)

como madres amorosas,

vigilarán la observancia

del deber ser.


Mañana hijo mío,

todo será distinto;

la protesta se dará

sin temor a las Aguas Blancas (4),

ni a los muros

de los Ceresos (5).


Mañana hijo mío,

todo será distinto;

nuestros gobiernos

mandarán obedeciendo,

y nuestro pueblo

obedecerá mandando (6).


Mañana hijo mío,

todo será distinto;

we shall overcome

someday (7),

saldremos adelante

algún día.



  1. Palabras de Edwin Castro, poeta nicaragüense, asesinado por la dictadura de Somoza.

  2. Almoloya.-Cárcel de máxima seguridad, en México.

  3. La idea de que la ley sea persuasiva y no coercitiva, es de Platón.

  4. Aguas Blancas es una comunidad del estado de Guerrero, donde fueron masacrados 17 campesinos a manos de la policía del mismo estado.

  5. CERESOS.-Centros de Readaptación Social, que son penales tristemente célebres en México porque se señalaba que ahí encerraban a los presos políticos.

  6. Divisa ético-política del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

  7. Espiritual negro cantado por Joan Báez. Puede traducirse como: “Hemos de vencer algún día”.

                                                                                                              (pp. 61-63)



UNA BANDERA DE IRAK


Ayer en Bagdad

una mujer gritaba:

“¡Ayúdeme!

¡Mi hijo es un mártir…!

¡Sólo quiero una bandera,

una bandera de Irak

para cubrir su cadáver!” *


Una bandera de Irak

para enjugar todo el llanto

de millares de iraquíes

y de escudos solidarios.

Una bandera de Irak

para limpiar la sangría

de tus hijos y tus hijas,

causada por los racimos

de bombas inteligentes

y la metralla invasora.


Una bandera de Irak

para tejer los sudarios

de los cuerpos calcinados,

esparcidos en fragmentos

y hacinados, hechos jirones,

como ha quedado la patria.


Una bandera de Irak

que ondee sobre los escombros

de Bagdad y basora,

de Fallujah y de Najaf,

una bandera de Irak

que grite ante el mundo entero,

que Irak ni se humilla ni se rinde:

¡Que Irak resiste al Imperio!


                                             *Crónica de Robert Fisk. La Jornada. Martes 8 de abril de 2003.


                                                                                                                                 (pp. 53-54)



MADRE


Quisiera envolverme suavemente

con el manto de ternura de mi madre,

y cubrir el frío de la soledad

de mi existencia nocturna.


Ayer soñé que mi madre

me miraba con cariño;

me atrapaba con fuerza en su regazo,

enjugaba mis lágrimas

derramadas por su ausencia continua;

y al despertar de mi ilusorio sueño

mi madre no estaba presente.


Miro los horizontes de esta ciudad macilenta

que me ahoga con sus contaminantes diuturnos;

y observo el rostro ajado,

de niños y niñas que deambulan,

huérfanos de padre y madre;

lacerados por el frío de la indiferencia

de una sociedad que los mutila;

y me pregunto con mi voz

anudada a mi garganta:

¿Quién salvará a esa infancia desvalida,

arrojada como fardo al reclusorio urbano de la orfandad,

sin una matria social que los proteja, les ame y dignifique?


                                                                       (pp. 26-27)



A MI HIJO


No puedo quedarme contigo, porque estoy contigo;

esto, sólo el tiempo que está a mi lado lo comprende.

No puedo quedarme contigo, porque estoy contigo;

esto, sólo el viento que va conmigo te lo dará a conocer.


No puedo quedarme contigo, porque estoy contigo;

esto, sólo abriendo los sentidos a los míos lo sabrás.

No puedo quedarme contigo, porque soy contigo.


                                                                                     (p. 87)


############POEMAS AMANTES###############


CON EL GUSTO DE MIRAR


Gusto de mirar

tus soles de obsidiana,

contemplar

la grana de tus labios,

inundar mi ser

de tu mirada

y naufragar

en la Vía Láctea

de tus ojos.

                                     (p. 40)



CLAROSCUROS


Cuando miro tus ojos claroscuros,

observo en ellos la plenitud de tu ternura;

y mis ojos avivan el anhelo

de fundir tu mirada con la mía.


Cuando beso tu boca que enamora,

me siento tan feliz que me complace

unir mis labios con los tuyos

y poder contemplar tu rostro tan sereno.


Tú apacientas mi ser amada mía,

tú le das sentido a mi existencia,

sólo quiero vivir en tu amorío

y llenarme de luz con tu presencia.


Te amo amor, te amo tanto

que mi único afán es atenderte

que mi único fin es contemplarte

y que seas feliz y hermosa, ahora y siempre.


                                                                                  (p. 82)



AUNQUE LOS RECUERDOS SE BORREN


Aunque los recuerdos se borren en la bruma

de la noche oscura del invierno,

tu imagen de equinoccio en primavera

resplandecerá en mi alma como una siempreviva.


No importa que mi vida se deslice

en el abismo de la nada que preludio,

si tú, con tus brazos amorosos

sostendrás mi ser en tu regazo.


Las hojas del otoño se arrebolan

con su color parduzco de ocre pálido

mientras tú y yo caminamos sobre de ellas,

para escuchar la sequedad en su chasquido.


Qué hermoso es caminar del brazo juntos

y juntos enlazar nuestros ensueños,

y decirnos mil veces y una

que nuestro amor de ayer, de ahora, es por siempre.


Sé que nada me pertenece en esta vida,

que mi ser es lo único que tengo,

que tú eres un obsequio de la naturaleza,

y como tal lo admiro, lo amo y lo respeto.


Te llevaré de por vida en mi memoria

y guardaré tu sonrisa y tu mirada

en mi boca, en mis ojos y mis manos,

cual esplendor permanente.


                                                                     (p. 85)



POR AHORA


Amor

ahora es tiempo

de decir,

que nuestro tiempo

está concluyendo 

por ahora.


Tal vez

mañana nos encontremos

en otro tiempo

del amor.

Ahora

es hora de decir

que nuestro tiempo

está concluyendo

por ahora.


Sólo tu ser

y mi ser,

que guardan

nuestros secretos,

podrán dar respuesta.

Así habrá

otro tiempo

dedicado al amor

como el que ahora

está concluyendo

por ahora.


Quizás el mar

tenga la respuesta

o los lugares

que anduvimos juntos.

Mi ser

va esperar tu respuesta

para darnos otro tiempo

como el que ahora

está concluyendo

por ahora.


                                       (pp. 79-80)



############POEMAS TRÉMULOS#############


RECUERDOS


Hay recuerdos que afloran

en el entorno cotidiano

a manera de imágenes petrificadas,

que pululan cual fantasmas nocturnales

causando miedo, aflicciones

y sentimientos de culpa sin sentido.


Hay recuerdos que parecen

parajes desolados,

desérticos y estériles,

que ahogan la vaciedad del alma

subsumiéndola en un páramo

de soledad insondable.


Hay recuerdos que provienen

del jardín de las delicias,

de aquellos momentos de placer

gratificantes, espontáneos y efímeros,

que frisaron los paisajes corporales

y le dieron sentido a la existencia.


Hay recuerdos que debieran olvidarse

y hay olvidos que debieran recordarse.


                                                             (pp. 59-60)



PIES QUE ADORO


Tus pies a quienes adoro tanto

son para mí de nacarada arcilla,

y tienen el color del amaranto

y un cierto rubor de tu mejilla.


Qué hermosa sensación en contemplarlos 

cuando orientan tus pasos a mi encuentro,

el primor de su imagen llevo dentro

y siento un gran deseo de tocarlos.


Tus pies son para mí una delicia

en su forma rítmica y preciosa.


¡Ay! Qué clara nitidez y qué tersura

encuentro en sus contornos y textura:

“¿No tienes más quehacer

que ser hermosa?”


Tus pies son un encanto

que acaricia.


                                                 (p. 45)



FELICIDAD


La felicidad está en ti,

dentro de ti, contigo,

en el ser de tu alma, en el alma de tu ser.

Sólo necesitas llamarle por su nombre.


                                                               (p. 90)



SOY


Yo soy Jesús

el amor purificado en verso,

y quiero ser la luz

y el resplandor de tu universo.


                                                    (p. 94)


***Para mayor información biográfica del maestro Jesús Pacheco y de sus empeños, dejo el enlace a la página de su última aventura editorial que realizó en internet, La Palabra: http://lapalabrareflexion.mex.tl/la-palabra-no-especial.html 




[Tomada de la página La Palabra, Número especial, Abril 2015]