martes, 30 de diciembre de 2025

2026 - Carácter y energía del nuevo año

(La Rueda de Fortuna. Energía del año histórico 2026)

Javier Acosta Romero

Maestro e intérprete del Tarot de Marsella 

2026, en el Tarot de Marsella responde al arcano X, La Rueda de Fortuna, si hacemos la suma teosófica (2+0+2+6=10). Y en un ejercicio de conservar el valor de esta carta como carácter o energía dominante en el 2026, tendríamos que revisar el valor del VIIII, El Ermitaño, que representó de manera alegórica al 2025. 

El 2025 se enfocó particularmente en soltar todo aquello que dejó de ser de utilidad, las cuestiones de salud son un ejemplo de ello, sobre todo a nivel emocional; el poder imperial es otro ejemplo. Las enfermedades nos ayudan a desechar lo que se ha vuelto tóxico para nuestra alma y lo refleja en el cuerpo. Las cuestiones del poder imperial, con El Ermitaño, obligaron al poderoso a reconocer sus propios límites si no quería que su imperio cayera.

De manera personal estuve acompañando a El Ermitaño con cartas como El Papa, La Fuerza, El Sol, El Diablo y El Enamorado. Para este 2026 tendría que ocurrir algo parecido ya que el X, La Rueda de Fortuna desafía nuestra sensación de seguridad y bienestar con la fuerza de los imprevistos que obligan al cambio de fortuna. Sea a favor o en contra la diosa Fortuna muestra su verdadero ser, su verdadero rostro cuando menos se le espera. Depende de nosotros la manera de mirarla y con ello reconocerla o no. 

La misma carta X nos invita a aceptar el o los cambios de tal suerte que procuremos aprovechar su propia dinámica y carácter. Cualquier cosa que deseemos imponerle al cambio nos va a frustrar o dañar si no coincide o concilia con el carácter del cambio. La misma carta nos alerta sobre la naturaleza de los cambios: por fenómenos naturales o por acciones humanas intencionadas o accidentales. 

Existen en la baraja del tarot de Marsella, algunas cartas interesadas en conocer a la diosa Fortuna, por ejemplo: La Emperatriz y El Papa, ambos personajes están sentados, ella advierte la presencia de la diosa y él la reconoce muy seguro de con quién va a tratar. En tanto con mayor decisión El Loco y el arcano XIII, ambos personajes están de pie, viven la experiencia de la diosa Fortuna como si la encarnaran; el primero encaminado a partir de un propósito fijo; el segundo, más encarnado en la actitud ritual del canto, el baile y el festejo que nos permite desprendernos de nosotros mismos y del presente con sus reglas y leyes; el arcano XIII es la vitalidad primigenia que nos hace adorar el sentirnos vivos. 

No se trata como en el 2025, a lo que el cuerpo aguante sino permitirle al cuerpo en lo posible las mejores condiciones, aunque esas condiciones sean nuevas en nuestra vida.  Estar dispuestos al cambio, adaptarnos y eso sólo se logra viviendo en el presente. Varias cartas nos indican cómo hacerlo; con mayor claridad la carta VIII (por medio del control y el poder y, la carta XII (cambiar el punto de vista, ejercer la compasión). Otras cartas más implican interpretaciones (ya no actitudes) de lo que es vivir en el presente, como la carta XVIIII, El Sol, que destaca el trabajo en equipo, el trabajo comunitario, la solidaridad con los desfavorecidos; en tanto, la carta XV, El Diablo, concentra el presente en sus propias necesidades (su mirada bizca es famosa como indicio de alguien que ve la realidad como quiere que ésta sea y no como es). Otra carta ambigua con respecto a las maneras de vivir el presente es la carta XX, El Juicio, donde cuatro personajes se concentran en el instante del cambio (el final de los tiempos) donde el mundo celeste y el mundo humano convergen al fin; los muertos resucitan con el sonar de la trompeta del arcángel Gabriel; Eva se desencanta de Adán que se deja encantar por el mundo celestial; inevitablemente se volverá al origen primario: el Paraíso; la carta XX termina con los charlatanes afectivos y las charlatanerías tecnológicas ya que cualquier catástrofe acerca a la reconstrucción del Paraíso. Por supuesto esto es una interpretación a la que invita la carta XX en juego con la carta X, que es la energía del 2026.

Una forma más de experimentar con la carta X, con la energía del 2026, está en la tentación que se tiene frente a la maquinaria de la rueda de la diosa Fortuna: aprender a controlarla. Si observamos la carta se trata de una ingeniería imposible aunque significativa. Maquinaria al fin pero, ¿es posible controlar lo imposible? 

Pensemos por ejemplo en la mentada invasión a Venezuela; es más factible que ocurra este año, evidentemente; la diosa Fortuna puede sentirse de humor y rodar la rueda con todas las posibilidades por delante, como ocurre en Gaza o en Ucrania. La Rueda de Fortuna da rienda suelta a la tentadora trampa de intentar el control, incansablemente seguir con el juego infinito y autodestructor del control. Fortuna, en tanto, sólo sonríe, altera los planes, sorprende con lo inesperado, perjudica, beneficia, estorba. Baila con nosotros. 

Se observan más cuestiones a partir del X pero, por el momento, esto es suficiente. Que tengas un año revelador! 🎄


martes, 28 de octubre de 2025

Tarot: Caso número trece - Cuento - Javier Acosta Romero

 


Imagen 1609592216, Imagen
Cartas del tarot tipo Marsella, de izquierda a derecha: Siete de Oros,
El Mago, La Papisa y, Tres de Oros.



TAROT: CASO NÚMERO TRECE


Javier Acosta Romero 

usygly@gmail.com


La condición del misterio es femenino. Cuando no, es un asunto de espías entre dos gobiernos que se odian. Lo pienso solamente con ver la facha de mis recién ingresados y posibles clientes, dos jóvenes nada misteriosos, los granos en la cara los delatan.  

–Esperen ahí –les digo. 

Revuelvo el mazo del tarot que siempre utilizo para observar la peligrosidad de los casos que me llegan. 

Destapo dos cartas, una para él, otra para ella. 

Él está en Siete de oros, lo señalo. 

–Estás muy joven para que te salga un Siete de oros, ¿a qué te dedicas? 

–Queremos contratarlo –me contesta, valiéndole madres mi pregunta. 

Yo continúo. La segunda carta es El Mago, un arcano mayor, lo que me deja en claro quién manda y qué le interesa de ese Siete de oros. 

–¿Cuál es el asunto que los tiene por acá? –pregunto. 

–La mamá de mi novia. 

La novia, muy en su papel de enamorada, se repega al cuerpo del muchacho y enlazan sus manos. 

–Qué con la futura suegra –simplemente supongo. 

–Pues mire, sólo queremos que la siga esta semana. 

–Esperen… 

Saco una tercera carta. Ya que tengo la situación clara, es prudente acercar la lupa para estar al pendiente de los detalles que no se dejan ver, más allá de los granos de estos cuerpos lúbricos irremediables, lo cual tampoco es algo que sea necesario adivinar.

Otro arcano mayor, La Papisa; habla de una persona que no se deja ver, que no es fácil descubrirla y, por lo mismo, no será sencillo vigilarla. Por lo tanto, tengo la oportunidad de cobrar más caro. ¿En qué aplicaría ese futuro ingreso? Hay dos plataformas que me interesan: una de carreras de autos y, otra, de artes marciales mixtas. Pero con lo que voy a cobrar, hasta podría contratar algún canal con series para adultos. 

Mis labios sonríen con amplitud siniestra. 

–Y por qué quieren que la siga– Retorno al caso. 

Se tardan en contestar, se miran entre ellos esperando a decidir quién abrirá la boca. 

Yo me distraigo en la proyección de mi próximo futuro: echando raíces en el sillón de mi casa, tomando un merecido descanso de las cosas hediondas que ocurren en el mundo…

–Por qué quieren que la siga –insisto, reto a la joven con la mirada– Para qué seguir a tu mamá.

–Porque hicimos cuentas –dice al fin. 

–Sí, hicimos cuentas– El Siete de oros nunca soporta salirse de cualquier conversación. 

Ella continúa: 

–Es más barato si alguien de confianza nos avisa dónde anda mi mamá mientras nosotros estamos en la casa. 

–¿En tu casa? 

La extravagancia se respira. 

–Pero necesitamos, antes… –se adelanta el muchacho, saca un papel doblado que guardaba en el pecho, me lo pone en la mano, lo reviso. 

Es un texto mal redactado. 

–Necesitamos que nos firme este acuerdo de confidencialidad que mi primo me hizo, él es abogado; es para que usted no quiera ir de soplón ni vender esta información. 

Los observo con tono adulador.

–No conozco a la mamá… y no espero menos de alguien tan joven en Siete de oros.

Sus sonrisas deslizan un marcado… falso orgullo.

Buen momento para negociar. Pido una cifra absurdamente alta para que yo pueda firmar su pinchurriento acuerdo de confidencialidad. 

La muchacha se queja y me exige que cumpla con lo que digo en mi anuncio de investigador privado de Facebook. 

Aclaro que esa oferta no incluye una carta de confidencialidad “tan seria”. 

La muchacha baja la cifra a un nivel insultante y reviro para triplicar mi cuota. 

–Mejor nos vamos a un hotel –se indigna. 

–El hotel que quieran –le digo a ella–, nunca será como tu cama, tu baño y tus cosas. Soy un excelente vigilante. 

Se apartan para hacer de nuevo sus cuentas. 

Saco una cuarta carta para prever la firmeza de la oferta. 

Tres de oros. Me darán algo cercano a lo que espero, aunque voy a perder la confianza del novio. 

–Tenemos un trato –dice ella, con el novio detrás refunfuñando.

        Se desata un fingido entusiasmo. Le doy la mano a la chamaca y luego ellos se abrazan como si festejaran su cumpleaños. 

Hacen el primer depósito, el cincuenta por ciento de la cuota en una primera transferencia. Mientras, reparo de nuevo en la figura de La Papisa.

Mi sonrisa se congela unos segundos al observar las cuatro cartas como una sola situación. 

Sin querer se ha armado una escena.

La Papisa es una carta que sobre mira a su hija, como si la vida de la hija fuera la maldita teleserie de todos los días, de la que está al pendiente la señora de un modo compulsivo.

Suena un teléfono.

La novia observa la pantalla en su celular.

–Es tu mamá, ¿verdad? –le digo.

–Es ella, sí.

La hija le inventa que en la papelería de abajo hay mucha gente. Y yo estoy cierto que no tendrán oportunidad para estar a solas ni cinco minutos. Haré muy mal trabajo y aunque no les devuelva el depósito apenas me va alcanzar para una mugrosa plataforma. 

Le cuelga con furia a su mamá.

–¿Tienen elaborados ya algunos pretextos para justificar la presencia desnuda de… –checo el acuerdo –de Diego, en tu casa? Digo, por cualquier imprevisto. 

–Hemos pensado algunas cosas –dice ella– pero si también nos puede ayudar con eso, por favor…

Tan tierna, realmente cree que me preocupan. Tuerzo la boca y les digo:

–Espero que no se molesten si me la paso interrumpiéndolos en su gimnasia... 

–¡Mientras no le digas nada! –dice Diego, que a estas alturas ya me odia, aunque su enojo me sirve muy bien para peinarme la barriga un buen rato.

Regreso al caso, con mayor asertividad para que les quede claro y muy a mi pesar.

–Les estaré hablando cada tres minutos porque mamásuegra va estar regresando a casa por cualquier cosa. 

En mi mente ya le decía adiós a las carreras de la Fórmula Uno y a las peleas perturbadoras entre mujeres que pierden la piedad, convertidas en mercenarias atroces de su propio destino...

Pero la muchacha, haciendo uso de esa energía propia de El Mago, tocó levemente mi pecho, llamando mi atención con suavidad. 

–No tiene por qué preocuparse –Su sonrisa despertó en mí una especial ingravidez– Mi mamá sólo necesita que alguien la comprenda, aunque sea de fingido. 

Me fue acercando con prudencia la pantalla de su celular. 

Mis ojos se agrandaron como enormes platos. 

–¿Lo ve? –Me dice con ternura. 

Yo veo lo que veo. Mis ojos y mi asombro no los puedo controlar.

–Realmente no es una mujer tan fea —dice.

* * *


sábado, 27 de septiembre de 2025

TAROT - NUEVO MÉTODO

 

(Portada del libro Tarot - Nuevo Método -2024)


Javier Acosta Romero*



Esa necesidad humana por encontrar respuestas que orienten de manera segura nuestros esfuerzos, sea para amar, sea para gobernar, sea para ganar salud, sea para vencer al oponente siempre han existido. El más conocido recurso para lograrlo consistía en consultar el oráculo del dios Apolo, en el famoso templo de Delfos, en Grecia, hace dos mil ochocientos años.

Carrozas llenas de tesoros llegaban a Delfos, pero también la gente más humilde; todos tenían derecho a realizar su consulta ofrendando de manera proporcional: Generales que deseaban saber cómo ganar la guerra, campesinos que querían saber si se daría su cosecha o su ganado. Platicaban con la Pitia, la mujer encargada de profetizar y esperaban por varios días a que fuera un tiempo propicio para que el rito ocurriera con éxito. Llegado el momento, la Pitia entraba en trance y sus reacciones eran interpretadas por un sacerdote para esclarecer las respuestas del oráculo, haciendo que el mensaje fuera entendido por el consultante, a quien le esperaba un largo camino de regreso a casa si no vivía en las proximidades de Delfos.

Hoy en día, el trance profético y la interpretación del sacerdote se realizan en un sólo acto de consulta en un lapso de 3 a 40 minutos,  utilizando una novedosa tecnología icónica que no requiere de rituales mayores ni de acudir a templos lejanos. Hablamos del Tarot, cuya invención significó un salto tecnológico gigantesco ya que los consultantes pueden acceder con facilidad e inmediatez a las revelaciones proféticas. Sin embargo, acudir a consultar el tarot (una actualización del oráculo de Delfos) es una actividad con poco prestigio social y por ello se prefiere consultarlo a escondidas. El alto honor que significaba hablar con el dios Apolo ha quedado en el olvido por las maneras y costumbres científicas, propias del razonamiento lógico, apoyadas incluso por las limitaciones ortodoxas que imponen varias instituciones religiosas.

Al tarot se le acusa de pertenecer a las artes de la magia y la adivinación, entendiendo por magia la utilización de la energía oscura para manipular a capricho otra energía oscura. La magia trabaja con la oscuridad y con ello con la mentira, es decir, la magia (cualquiera) produce daños motivados por el egoísmo de las personas con poder, frente a los cuales otras personas con poder reaccionan de la misma manera: producen un daño mayor que rompa al primero. Eso es usar la magia. 

Cualquiera que utilice el tarot como un instrumento de oscuridad alimenta el egoísmo de las personas y las hace sentirse cómodas en la mentira. Pero no es la manera sana de usar el tarot ya que la tradición apolínea (la del dios Apolo) trabaja con la luz y con la verdad, energías que no necesitan alimentarse, sólo necesitan ser aceptadas por el consultante, a quien el tarot le descubre el potencial de su propia luz, proporcionándole mayor madurez y sabiduría.

Cada quien es libre de acercarse a las artes que prefiera (luminosas u oscuras), lo que debe evitarse es acercarse a las artes oscuras en la desesperación ya que el consultante está dispuesto a todo con tal de que sus males terminen y, eliminar un mal con otro mal sólo oculta al primero, lo vuelve imperceptible pero no lo elimina; al contrario, esa solución se convierte en una deuda porque a diferencia de la luz y la verdad, los daños y las mentiras suelen acumularse y podrirse, sin por ello eliminarse. Es importante descubrir la luz en la oscuridad, no aporrear a la oscuridad ni desmerecerla. Descubrir la luz (dar con la verdad) se sabe (los terapeutas lo saben) llega a ser doloroso, incómodo pero saludable. Y la salud le devuelve a las personas tranquilidad y alegría.

Ante estas dos posturas lo que se vuelve evidente es la actitud con que el consultante espera resultados, lo que revela otra problemática ya que, ante consultas concretas como lo puede ser un cambio de empleo, el tarot del siglo XXI mejor intencionado, luminoso, apolíneo le impone al consultante revelaciones existenciales y de trascendencia del alma, revelaciones que chocan con la necesidad laboral, terrena, humana, de quien busca una mejora material. Los enfoques terapéuticos no revelan soluciones mundanas. No es de extrañar entonces que el consultante prefiera hacer uso de la magia para obtener el empleo que desea o a la persona que desea o el poder que anhela, claro, con las deudas oscuras ya señaladas.

Sin embargo, con un enfoque humano, en busca de la verdad y no empecinados en la trascendencia espiritual sino en la luminosidad, el tarot revela verdades sobre cuestiones laborales, empresariales, juntas o entrevistas importantes, dudas emocionales, aspectos de nuestra salud o sobre cuestiones ordinarias como la elección de un veterinario para una mascota o la elección de un mecánico para arreglar un auto o la elección para realizar una compra, una venta... Esto es posible porque el tarot no es una entidad diferente a nosotros, no es un hado, ni una alma universal, el tarot revela un contacto profundo con el inconsciente del consultante, con la parte más sabia de nuestra alma y de nuestro corazón. 

El inconsciente nunca duerme, acumula información, la organiza a su manera y una consulta de tarot descubre en ese orden las prioridades de nuestra alma. Si a alguien no podemos traicionar ni engañar es a nosotros mismos –a nosotras mismas– o nos traicionamos aceptando las consecuencias oscuras. El tarot le da voz a esa entidad verdadera que vive en nuestro corazón y en nuestra consciencia, no para hacernos buenas personas sino para hacernos mejores personas. Las cartas del Tarot de Marsella, demuestran ser un excelentes vehículos para el alma, le despliega sus comandos (los arcanos), se nutre de estos, se sana a sí misma con sabiduría y resolución.

Podría decirse que es parecida a la mecánica luminosa de los milagros, la factibilidad de los mismos en la historia de la humanidad rebasa los límites científicos si recordamos los más conocidos por la cristología, como la resurrección de Lázaro, la multiplicación de los panes, la transformación del agua en vino en la boda de Canán; los milagros de los apóstoles y de religiosas y religiosos en el tiempo; las creaciones prodigiosas y profundas de los grandes artistas como Shakespeare, Ibsen, Brecht, Miller, Balzac, Zola, Hesse, Calderón de la Barca, Lorca, Sor Juana Inés, Rodolfo Usigli, Juan Rulfo, Fernando del Paso que, en diferentes épocas, nos descubren esa conexión con la luz y la verdad, que es como se obtiene sabiduría, madurez, tranquilidad, alegría, soluciones, sin necesidad de recurrir a la magia.

***

La experiencia que como intérprete del tarot he acumulado en los últimos veinte años, ha sido estudiando el tarot más antiguo y misterioso que existe, el Tarot de Marsella (S.XVII), en la versión más actualizada del mismo, que es la edición de 1997, de Alejandro Jodorowsky y Philippe Camoin, quienes se propusieron restaurar el Tarot de Marsella original, sin necesidad de cambiar la icónica de las cartas, como sí lo hicieron los hermetistas de la orden Golden Dawn, en 1909, con la publicación de su tarot Rider-Wait, que rompe con los valores de la tradición del tarot tipo Marsella.

Es un  asunto que en el fondo se vuelve cultural. Mi formación como dramaturgo y escritor literario, me hace reconocer la belleza y misterio de las imágenes restauradas del Tarot de Jodorowsky & Camoin (1997),  las cuales superan por mucho las ilustraciones del tarot Rider-Wait (1909). Y este misterio que revelan las imágenes del tarot de Marsella se confirma porque son pocos los tarotistas que lo interpretan, y son menos los que trabajamos con los 78 arcanos del mismo, por su complejidad operativa.

Mientras la visión de Jodorowsky niega la adivinación, la visión de Camoin la promueve y demuestra. Mientras Jodorowsky evita leer las cartas que se muestran al revés, Camoin les da sentido. Mientras Jodorowsky plantea el uso del mandala que él descubrió a partir de una dinámica esvástica, Camoin se establece en su mandala, el 3x7. Estar con uno o con otro es evidente que dificulta el uso de las cartas y obliga a los nuevos aprendices a resolver problemáticas interpretativas que no se sostienen en la práctica. Por ejemplo, los valores de las copas,  que en la  tradición expresan emociones pero que son comunes en situaciones políticas o en guerras. Otro caso, los valores de las espadas, que en la tradición expresan intelecto, pero en la práctica revelan relaciones sentimentales.

Es la práctica la que obliga al tarotista a actualizar los valores de las cartas, situación que me llevó a descubrir un nuevo mandala que organiza dentro de dos recuadros de 5x8, la totalidad de los arcanos del Tarot de Marsella, lo he llamado “El Juego de El Loco y El Mundo” y explico los pormenores del mismo, su funcionamiento, sus valores y posibilidades interpretativas y operativas en el libro Nuevo método: El juego de El Loco y El Mundo: Lee las 78 cartas del Tarot de Marsella (2024), libro que yo mismo distribuyo y utilizo en consultas y cursos. 

En las redes sociales tengo publicados videos donde demuestro el uso de este mandala (Dramaturgia y Tarot en TikTok o El Tarot de Javier en Instagram), con resultados que le dan vigencia y continuidad a esos esfuerzos humanos, sorprendentes, identificados con la energía luminosa de Apolo, y que continúa de manera evidente en la tradición milagrosa de la cristología, hasta llegar a nuestra época, donde se replica en lo posible con las terapias sistémicas, como la de Bert Hellinger. Dar con la verdad, encararla, aceptarla, incorporarla a nuestra vida nos pone en sintonía con nosotros mismos y con nuestro entorno inmediato. De ahí en adelante, sólo es dejarnos sorprender por la belleza del Mundo y la existencia. 

Para consultas individuales o tomar un curso conmigo, sea para aprender tarot o actualizarse en este Nuevo Método, den de alta mi número y manden su mensaje por WhatsApp al (52) 55 3164 4674.

¡Que tengas un día revelador!


*Javier Acosta Romero, es Licenciado en Literatura dramática y Teatro, y es Maestro en Letras mexicanas, ambas por la UNAM. Ejerció el periodismo cultural en El Financiero, como columnista especializado en crítica teatral. Tiene publicadas en el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT) de Argentina, cuatro obras que fueron finalistas en diversos concursos nacionales y que, en conjunto, tienen más de 50 mil descargas hasta el momento. Tiene publicado un libro de cuentos para trabajar en la secundaria y el bachillerato, La Tarde (Amazon. 2023). En sus tiempos libres se ha dedicado desde hace 20 años a estudiar e interpretar el Tarot de Marsella, aprendizaje que sistematiza en el libro “El juego de El Loco y El Mundo” (2024). Alimenta desde 2006 su blogspot: javieracostadramaturgo, con reseñas diversas sobre teatro, literatura, carteles publicitarios y tarot.


miércoles, 9 de julio de 2025

El Nuevo Diluvio - Javier Acosta

 


Unicornio Libro de Colorear: Enfriar libro para colorear con unicornio Dibujos de alta calidad Papel perforado
(Ilustración: Portada del libro Unicornio. Amazon. 2020)


–Variación creativa sobre el cuento Los unicornios, de Julio Torri–


Javier Acosta Romero

usygly@gmail.com


Para calibrar el juego de EL NUEVO DILUVIO, lo primero que se nos pide es especificar las cualidades de Noé: Inteligente; más sensible que inteligente; muy sensible o; francamente irresponsable. 

Lo segundo que pide es, especificar el papel del creador. Es decir, si Dios va a estar guiando a Noé de manera mistérica o solamente se quedará en lo tradicional de anunciarle a Noé el día del diluvio y se manifestará en las magnitudes mismas del fenómeno, con truenos, relámpagos, maremotos, tormentas y huracanes que incluyen la destrucción de ciudades como Nueva York, Shangái o París.

Elijo un Noé francamente irresponsable; le agrego unos lentes oscuros que ocultan en algo la resaca que se le ha complicado en los últimos meses.  

Selecciono que Dios sea mistérico, porque quiero ver cómo se las arregla con un franco irresponsable para cumplir de todas maneras con sus designios. 

Objetivo del juego: buscar en las diferentes regiones del planeta a los animales míticos más extraordinarios: sirenas, grifos, dragones y, los más buscados, los unicornios. Porque nadie se quedará afuera del Arca de Noé, ni los animales tangibles ni los intangibles. 

El juego empieza. 

Vamos por los más valioso, los unicornios. 

Noé cumple con su papel estúpido al usar de cebo a una de sus hijas. Pero Dios, magnífico como es, sensibiliza el olfato del unicornio para que esa hija le sea absolutamente irresistible, sin importar su apariencia. 

Y así es, el muy menso cae en la trampa. 

No fue difícil. Ni siquiera complicado. 

Instruyo a Noé para que salga a buscar a los dragones más feroces en las estepas chinas; Noe cumple con su perfil de franco irresponsable y dirige sus pasos hacia los desiertos de Arabia pero, Dios, atento siempre, y misericordioso con los suyos, infunde en Noé un irresistible antojo de carne de dragón que lo guía de manera prodigiosa y sin contratiempos hacia los dragones más feroces, que son también los más apetitosos. 

No lo puedo creer pero esa solución me lleva a observar con atención el mapa del arca, los enormes refrigeradores que no había advertido en la versión tradicional.

Nada especifica que los animales deban ser guardados –vivos– en el arca.

 

* * * 

 

Los unicornios, de Julio Torri.

Creer que todas las especies animales sobrevivieron al diluvio es una tesis que ningún naturalista serio sostiene ya. Muchas perecieron; la de los unicornios entre otras. Poseían un hermoso cuerno de marfil en la frente y se humillaban ante las doncellas.

Ahora bien, en el arca, triste es decirlo, no había una sola doncella. Las mujeres de Noé y de sus tres hijos estaban lejos de serlo. Así que el arca no debió de seducir grandemente al unicornio.

Además Noé no era un genio, y como tal, limitado y lleno de prejuicios. En lo mínimo se desveló por hacer llevadera la estancia de una especie elegante. Hay que imaginárnoslo como fue realmente: como un hombre de negocios de nuestros días: enérgico, grosero, con excelentes cualidades de carácter en detrimento de la sensibilidad y la inteligencia. ¿Qué significaban para él los unicornios?, ¿qué valen a los ojos del gerente de una factoría yanqui los amores de un poeta vagabundo? No poseía siquiera el patriarca esa curiosidad científica pura que sustituye a veces al sentido de la belleza.

Y el arca era bastante pequeña y encerraba un número crecidísimo de animales limpios e inmundos. El mal olor fue intolerable. Con su silencio a este respecto el Génesis revela una delicadeza que no se prodiga por cierto en otros pasajes del Pentateuco.

Los unicornios, antes que consentir en una turbia promiscuidad indispensable a la perpetuación de su especie, optaron por morir. Al igual que las sirenas, los grifos, y una variedad de dragones de cuya existencia nos conserva irrecusable testimonio la cerámica china, se negaron a entrar en el arca. Con gallardía prefirieron extinguirse. Sin aspavientos perecieron noblemente. Consagrémosles un minuto de silencio, ya que los modernos de nada respetable disponemos fuera de nuestro silencio.

https://ciudadseva.com/texto/los-unicornios/


viernes, 30 de mayo de 2025

Insinuación del incendio (2025) - América Femat

(Portada del poemario, editado por Burroughs Editorial, 2025)


Javier Acosta Romero

usygly@gmail.com


Instrucciones:

NOTA ACLARATORIA: Llama la atención que por titularse el poemario Insinuación del incendio, más de un enterado asegura que entonces es evidente que los poemas de éste libro no tratan con el fuego propiamente, sólo con sus insinuaciones, sin llegar al incendio (sic). Poemas que parecen incendios pero no lo son. Entonces, declaran muy augustos que no ocurre el fuego en el poemario que aquí se trata. ¡Caray! Creo que los peligros de la crítica más tradicional siguen arrastrándose en presentaciones del siglo XXI, porque además, los presentadores se atreven a hacer estas declaraciones frente a la autora, América Femat, más condescendiente que convencida porque asegura que los lectores tienen libertad para interpretar lo que quieran de cualquier poema ya que son textos que al publicarse dejan de pertenecerle al autor. De acuerdo. Pero en una presentación formal que busca que los lectores adquieran el libro, decir que el título está equivocado (y con ello seguramente también los rojos y anaranjados de la portada, que hacen alusión al fuego). Decir que no hay fuego cuando los textos manifiestan incendios, combustión y explosiones... es sentirse por encima de la autora, quien al parecer, entonces, no supo lo que escribió. Incluso le aseguran que sigue en el agua, en un poemario de hace tres años, como si el fuego no tuviera un comportamiento fluido. América Femat ya escribe poesía de altos vuelos. Además, quien no se dé cuenta que una presentación de libro es para promover la venta del mismo, no debería atreverse a dejarle tareas a la autora, muy seguros de lo que la autora es capaz de hacer. Pues bien, frente a eso, la presente reseña continúa apoyando lo que el poemario plantea: tratamientos del incendio, fenómeno propio de la combustión que desata el fuego al crecer, hasta convertirse en incendio. Sin fuego, los bomberos no acuden a apagar ningún incendio, que es la propagación del fuego. El título del libro no es insinuación del fuego. El poemario de Femat da cuenta de fuegos vivos, diversos, e insinúa las muchas maneras que tiene para descontrolarse. Esos descontroles son las insinuaciones, videncias de incendios, irremediables algunos, provocados los más.

FIN DE LA NOTA ACLARATORIA.

Vamos a las instrucciones:

1.-Tenga a la mano el poemario en cuestión.

2.-Si ya lo ha ojeado o leído, darse la oportunidad de leer de corrido el siguiente texto:


Conectar con Insinuación del incendio (Burroughs.2025), requirió desconectarme del anterior poemario de la autora, Los designios del agua (2022). Sé que cuando quiera puedo regresar a los poemas del agua pero, los tuve que hacer a un lado para mirar esta continuación del trabajo de América Femat; observar sus objetos, la manera como se sostienen y la manera como estallan en cada lectura.

Advierto que sostenerse y estallar son condiciones propias del fuego. Incluso creo que el fuego retrata mejor esta sensación de que, la vida, ya no da tiempo para cumplir con formalidades canónicas, sólo da tiempo para gritar o vibrar en términos más cuánticos. La dinámica cuántica –se descubre–, posee cualidades del fuego. Se vibra con los poemas de Insinuación del incendio (Femat. 2025), se siente la estridencia inacabada de lo que es sobrevivir en una ciudad: Lo que poco importa II (p 29). Me despreocupo de las formas y me alerto ante fenómenos llenos de incertidumbre: Los pájaros (pp 22-23).

Insinuación del incendio, se vuelve una verdad a explorar para apropiarme de ella hasta vivirla como una verdad que me permito reconocer como algo necesario: A un hombre que regala flores (pp 20-21). Ya no estamos para explorar territorios sino para expandirnos sin trasladarnos a otro universo: Aire (p 15).

Me resigno a las diferencias entre los dos poemarios de América Femat y me interno en el calor de la piedra del poema: Aromas II (p 56); o me permito sentir la flama de una hoguera en: Quién escribiría… (p53); o resisto la quemadura del ser encarnado, molecular-divino en: No es la razón (p49).

Cada lector decide el poemario que será su propio Camino de Santiago, porque la poesía bien escrita descubre el peso de las palabras al tiempo que su energía se acelera, ya por calor, ya por locura o por irreverencia, lo que hace posible sostenernos en los escalofrío de la fascinación de un pan recién horneado por algo parecido a un Dios, una especie de cupido que hizo de las suyas y escapó: A un panadero joven (p51).

El cuerpo de un lector, por costumbre puede dedicarse a levantar barreras para dedicarle tiempo y comprensión a una nueva lectura. Sin embargo, la poesía, en la situación que se ande conecta cual aguijón de abeja dispuesta a visitar la muerte, es el caso de: A través del ámbar de la tarde (pp 45-46), donde explota la luz a manera de ilusión y de respuesta, porque es preferible descubrirse en el interior iluminado de un ámbar, que saberse el combustible doloroso de un incendio fuera de control que acontece y nos aniquila. 

Nuestro cuerpo habla, construye sus barreras de comprensión, sus diques de gozo. Y esta vez el camino me pareció por varios días un camino de espinas con semanas de soledad, hasta permitirme notar soplos de vida en un elemento que goza con abusar del aire, que se enfebrece nutrido con la tierra y que disfruta un cuerpo que se ama cuando hace vapor del mar y de los ríos, sólo para mover el mundo como Sísifo su piedra, un día más. Fuego que amenaza en Insinuación del incendio (2025), con cada poema que contiene.

Juego, fuego, ardor, herida de algo que quiero al tiempo que lo incendio de la peor manera. Situación que en sí misma parece un acto placentero, muy al modo de un incendio real, sin darme tiempo a reconocer lo incorruptible, el tiempo de unas cuantas cenizas. Lenguas de fuego muertas, cargadas de nostalgia.


3.-Ahora sí, vaya leyendo más de una vez cada poema que se señala en los paréntesis. Y si es su deseo, puede cotejar lo que se intuye en esta reseña sobre el efecto estético indicado.


4.-No se resista.


(América Femat. //Tomado de la contraportada del poemario)