viernes, 19 de abril de 2024

El amante y la espiga - Poemario de Leticia Luna

 Javier Acosta Romero


Siempre me he quejado de esos paratextos que anteceden a los sonetos de Sor Juana, especie de títulos que suponen orientar el sentido que el lector le debe dar al poema. Afortunado el recurso o no, ahí está, de la misma manera que las moralejas en las fábulas de Esopo; manoseadas para responder al sentido moral de las épocas que lo editan.

Pues bien, he decidido hacer un ejercicio semejante, orientar deliberadamente el sentido del poemario El amante y la espiga, del libro FUEGO AZUL (POEMAS 1999-2014), de Leticia Luna. Observaciones y comentarios, son bienvenidos.


El amante y la espiga

“Para besarte es que escapo”, es el verso que me ayuda a sujetar el resto del poema, que construye la temporalidad de una relación erótica entre amantes. Regularmente estas historias se terminan pero aquí el idilio progresa, madura, permanece. Se mantiene con vitalidad, lo que le convierte en un himno prodigioso que apela al éxtasis de los amantes en esos momentos en que presienten que nunca se van a separar. A final de cuentas, aunque en la realidad esta relación va a terminar, la versificación, el salto a la poesía, consagra ese recuerdo. Pastilla de placer en once tiempos.


Obsidiana

“Necesitaba … gritar a solas que has sido mío”. Es una entrada poderosa; razones para tal regocijo hay muchas, sin embargo, el poema nos sorprende al descubrir que el anhelo realizado no parte de cuestiones sociales o monetarias, el personaje descubre que apropiarse de ese otro le conecta con algo más allá de las fronteras de su propio cuerpo, la pone en contacto con la naturaleza más vital, esa vitalidad que obliga a las plantas a elevarse gloriosas hacia el cielo. Termina el poema y sabemos que el personaje implícito (un ella), a quien pertenecen las palabras de los versos, se mantiene dispersa y unida a la vitalidad del mundo con esta relación amante.

 

En los labios de la luna

“convertido en los muchos seres que eres, deja que se gocen uno después de otro:” Como en las artes plásticas, trabajar con un material implica dejarlo ser en la obra. Lo mismo en la poesía, identificado el material se explora en la lubricidad de la palabra al grado de subir la mirada, observar la luna (poseerla) y regresar al viento y sus criaturas el ser de esa relación, con agregados (o heridas) que anuncian el final de un ciclo:  “vuelta a la hoja”, “libro antiguo”, “muerte”. Aunque los poemas guardan su independencia, agrupados bajo un mismo título, El amante y la espiga, necesitaron aquí bajar la intensidad para intentar nuevos ascensos. 


Desde el oasis

En cinco apartados aparecen con peso, con entraña: el otoño, la espera, la ausencia, el presagio. Y aún más importante, es evidente la inacción del amante, la conclusión implícita de la relación, el amor por el amante a pesar del alejamiento. Halagos más que pasión. Una sensación de estar en el umbral del luto. La vida en los suspiros de algo que fallece. Pero si confiamos en la obstinación del ente psicológico a quien parecen pertenecer los versos para que no fenezca este amorío apasionado, esperamos con ansias el próximo poema.


Levitación de los deseos

“Y tú y yo … atravesando … el torbellino azul de los deseos.” Todo ello a partir de la imagen de un volcán, el amante convertido en esa fuerza colosal. La pasión que ha regresado a él, el volcán que se reactiva. Más la idea de peligro o riesgo, el azul opuesto al rojo lava, lo que da un límite, la idea de límite que modula o modera esa relación para que sobreviva.  


Levitación de la vigilia

“El ángel guardado en la entrepierna”, la duda que tardó en aparecer. La realidad de las cosas como son, como si se preguntara, por fin, la personaje  implícita del poema, qué está haciendo, qué es de ella cuando no es su relación amante. Ella misma se llama al equilibrio, al ángel guardado en la entrepierna. Hermosa imagen para una toma de consciencia.


Sin pájaros ni madreselvas

“Pasaré por tu calle como por tu cuerpo”. Es el verso de entrada, la tristeza implícita. La separación obligada. De nuevo el alejamiento del amante. La moderación. El amor de ella por él. Únicamente por él. Una mujer enamorada que esquiva con naturalidad la indiferencia del otro, los peros del otro para continuar con ese placer, esa osadía de sentidos. Se dice mucho que la poesía es emotiva, pero se dice poco que lo emotivo engendra ideas, de esas que se vuelven faros, no ocurrencias. Las ocurrencias se disuelven rápido.


Perla y Jade vs Jade y perla

Se presentan como dos poemas separados, sin embargo, en el ejercicio de lectura se descubre un  juego de cambio de roles. Un poema con perspectiva de género que evidencia el ejercicio intelectual, plástico, para abordar una idea, donde ya no es un amante y una espiga, ni un ella y él. Son la mujer y el hombre, en un juego de roles que le quita peso al género y los une, aunque estructuralmente se presentan como una separación (dos poemas). La unidad como idea. La imposición (realista) de la forma los separa.


Termina el poemario.

Gracias, poeta.


Leticia Luna: Poeta, ensayista, editora, docente y promotora cultural mexicana. Licenciada en Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México unam y Maestra en Creación Literaria por el Centro Cultural Casa Lamm. Realizó investigaciones de postgrado sobre la obra de José Lezama Lima y Alejo Carpentier en Cuba. Dirige la editorial La Cuadrilla de la Langosta y pertenece al Consejo de Colaboradores de la revista Alforja de Poesía. // http://www.elem.mx/autor/datos/109684

Luna, Leticia. (2014) Fuego Azul, Poemas 1999-2014. San Salvador: Índole Editores.

martes, 20 de septiembre de 2022

EL GRITO



("Skrik" Edvard Munch. 1893)



EL GRITO
-divertimento teatral-

Autor: Javier Acosta Romero

El arte traducirá creativamente la dramática narrativa actual. Edvard Munch marcó el camino en 1893 con “El Grito” / Mario Ficachi.

Personajes: Un hombre y una mujer (ÉL y ELLA). Son vecinos. Treintañeros. Ambos con aspecto dominical bastante desenfadado pero, a pesar de ello, él luce metrosexual.

Cuadro único: Él hace jardinería de su lado, trasplantando un brote. Ella atiende las necesidades de un perro de peluche que sacó a pasear. PAUSA LARGA. Ella descubre al vecino, lo admira en silencio (Se derrite), apresura al perro para regresar a casa. SALE DE ESCENA.

PAUSA. ELLA REGRESA SIN EL PERRO, REVISA UN GRÁFICO COMPLEJO QUE TRAE EN UN PLIEGO DE PAPEL BOND. CRUZA LA CALLE, ABORDA AL VECINO QUE VOLTEA SORPRENDIDO.

ELLA: Hola ¿Confías en mí? PAUSA Te pido que confíes en mí ¿Puedes?

PAUSA. EL VECINO SE ALZA DE HOMBROS, NO ENTIENDE.

ELLA, LE PRESENTA EL GRÁFICO: Este eres tú, haciendo tu propia vida. Esta es tu propia vida. Mira. Y esta de acá soy yo, hago mi propia vida. Con el agregado de que tú me gustas.

ÉL: ¿...Por qué debería confiar en ti?

ELLA: Lo obvio es que aún no sabes que estoy enamorada de ti.

ÉL: …Pero ya lo sé, me lo estás diciendo.

ELLA: Lo que escuchas es sólo un proyecto. Estás enterado del proyecto. El problema es que en nuestra vida cotidiana solamente llego a verte cuando tiras tu basura los martes. Solamente los martes.

ÉL: Lo siento. Nunca pongo atención. Al basurero sí lo identifico.

ELLA: Yo vivo en la casa de enfrente.

ÉL, SEÑALA: ¿Esa es tu casa?

ELLA: No hace mucho pero ya tengo más de un mes viviendo en la ventana que está frente a la tuya.

PAUSA

ÉL: ¿Al otro lado de la calle?

ELLA, ASIENTE: ¡Sí!

ÉL: …Es sorprendente.

ELLA: Realmente agradezco que no acostumbres fijarte en lo que hago, no acostumbro cerrar mis cortinas porque me siento encerrada. Me gusta el aire, que entre el aire, y el sol, que entre mucho sol... PAUSA También me gustan tus plantas; ¡Me gustan las plantas! En general; regaño a mi perro cuando se las come.

ÉL: Le hace bien a la panza.

ELLA: No, no siempre PAUSA ¡Por favor no me digas que eres casado, o que tienes una relación! PAUSA Lo siento, yo sí te he espiado, todo un mes.

ÉL: …Hoy es jueves.

ELLA: ¡Sí! No esperaba encontrarte.

ÉL: Me quedé sin trabajo.

ELLA: ¡Auch! PAUSA Pudiste esperarte media hora, antes de confesarlo.

ÉL: No me preocupa no tener trabajo. Conseguiré otro.

ÉL VECINO MIRA SUS MANOS LLENAS DE TIERRA.

ELLA, SE ALEJA CON CAUTELA: …Presiento que tienes cosas más importantes qué hacer. Yo, me dejé llevar… No era mi intención. PARA SÍ MISMA ¡Ah! ¡Soy tan emocional! PUEDE DECIRSE QUE CRUZÓ LA CALLE PARA REGRESAR A SU BANQUETA. DESDE AHÍ SE DESPIDE AGITANDO UNA MANO. REALMENTE NO ESTÁN LEJOS. ES MÁS UN CAMINO QUE UNA CALLE. PAUSA. EL VECINO LA MIRA CON CURIOSIDAD. PAUSA.

ELLA: ¡Que tengas buen día!

ÉL: …Vecina ¿Podemos empezar con un simple plan?

ELLA, VUELTA A LA VIDA: ¡...Obvio, sí!

EL VECINO CRUZA LO QUE PARECE SER LA CALLE. LA MUJER LO RECIBE Y SE ENTIENDE QUE LO HACE PASAR A SU CASA HASTA QUE SALEN DE ESCENA. EN TANTO:

ELLA: Tengo toallas extras… Y espacio. Mucho espacio, por si quieres…

ÉL: Empezaré lavándome las manos, están llenas de tierra.

ELLA: ¡Yo adoro la tierra! ¡No te laves las manos! ¡Ahorita no, por favor! Quiero decir, que sea lo que pase, con todo y tierra. O sin tierra.

VOZ ÉL: OK. Y ¿Tu perro?

VOZ ELLA: Encerrado. Algo me decía que el proyecto… Que este plan… PIENSA EN VOZ ALTA ¡Dios mío! ¡Gracias!

OSCURO / FIN

Ciudad de México, septiembre 2022




lunes, 5 de septiembre de 2022

Coca-Cola Reforma su Imagen Social

LOS NUEVOS TIEMPOS

Javier Acosta

usygly@gmail.com


Los carteles publicitarios tradicionalmente aparecen en espectaculares y en publicaciones periódicas de papel, sin embargo, han escalado con éxito en la inmediatez de las publicaciones digitales, a las que ya invadieron de diversas maneras, convirtiéndose en la fauna más nociva de las pantallas. Es el caso de un cartel publicitario de la empresa Coca-Cola, que no dejó de atosigarme cuando terminaba de leer cada texto que me interesó del periódico La Jornada en uno de tantos días, hasta que fue demasiado y decidí echar un ojo; supongo que eso es lo que esperan que hagamos, preguntarnos qué hay ahí y exponernos a la imagen. Es la siguiente:

La titulan como Acciones que fomentan la cultura de reciclaje y el amor por México, lo que de entrada orienta la comprensión consciente del lector. Suena a una temática contemporánea, un asunto de interés general, incluida una solución parcial, nacionalista: ir por nuestras hermosas playas mexicanas juntando la basura. Pero de manera más sensible, el lector puede comprender la imagen en una evolución como la siguiente:

1.- En la imagen, la basura son botellas pet, sin que ninguna se parezca a la basura que los clientes de Coca-Cola producen, deslindándose del problema al convertirlo en algo genérico: la basura.

2.-Si  notamos el detalle de la bolsa contenedora de pet está nueva, sabemos que es una acción que apenas inicia, lo cual es mejor a que nunca empiecen. Cinismo puro, pues.

3.-Como personal de limpieza o basureros responsables, Coca-Cola se decide por un estereotipo homsexual; decimos estereotipo porque en realidad la homosexualidad posee mucho más matices y diversidad, pero es la visión de homosexualidad de Coca-Cola, que la considera suficiente para demostrar estar a la altura de los tiempos del cambio, porque aunque Coca-Cola es un emblema del núcleo familiar tradicional (Pareja hetero, más hija e hijo.), avisa a los lectores de La Jornada que Coca-Cola ya puede reconocer y aceptar la homosexualidad (O su idea de homosexualidad), sin que por ello amplíen el concepto de familia ya que en la imagen no hay hijos. Sólo reconocen y aceptan la homosexualidad como ellos la conciben, desde un estereotipo donde lo femenino y lo masculino continúan presentes. 

4.-Para reforzar esta conclusión observemos los símbolos. Mientras lo masculino es fuerza y dureza, un núcleo cerrado como el personaje de la izquierda, mucho más musculoso, más vestido (mucho más cerrado y pesado; incluyamos su bigote espeso), lo femenino -a su vez- es delicadeza y apertura, como el personaje de la derecha, de aspecto delicado, ligero y abierto (El contraste visual es automático); bolsa abierta, manecillas del reloj abiertas, sonrisa abierta, rostro expuesto (mucho más limpio que el rostro de la izquierda), piernas abiertas. 

5.-Sumemos la ubicación de los personajes, el masculinizado a la derecha (lados de la imagen, donde el lado derecho tiende a ser el lado que se identifica con lo masculino), el feminizado a la izquierda (como representación equivalente de lo femenino.) Más el uso del color anaranjado (manijas de la bolsa) muy utilizado por los publicistas para carteles que denotan energía viril exacerbada (es decir, que no necesita de la energía femenina, ahí la homosexualidad).

6.-Pero siempre reforzando la feminidad del personaje de la izquierda (lados de la imagen), al que le agregan un símbolo fálico que empuña con la mano izquierda -lado identificado con lo femenino-; empuña el mango de la herramienta con que se pincha la basura, alineado con la abertura de la bolsa, que actúa como símbolo de la abertura femenina.

7.-Llama la atención también el factor del espacio y ambiente que se ocupa. Una playa de arena esponjosa donde las olas del mar no han llegado, sólo el aire, lo que le da ligereza a la situación, como si se tratara de algo simple, fácil, sin problema ya que es una imagen de solución.


Reformulación consciente: Cínicamente, Coca-Cola intenta lavarse la cara ante la sociedad por una problemática que no detendrá; su solución, sabemos, no es suficiente, sólo un buen gesto. Y espera que sea creíble porque da a entender (con los personajes estereotipados que utiliza) que comprende el espíritu nuevo de este siglo XXI que llama a la pluralidad, la diversidad, la aceptación, la apertura, la concordia. 

Claro que, por tratarse de una campaña de imagen, omiten que el pet no es el único problema. La industria refresquera Coca-Cola, consume demasiada agua dulce (otro tema de nuestro tiempo, al lado del calentamiento global); se sabe que para producir un litro de refresco se requieren 69 litros de agua. Y se sabe también que la salud pública mexicana está muy conectada con la ingesta de refrescos, donde la fórmula de Coca-Cola, por sus efectos, debería prohibirse de inmediato (Checar los enlaces de abajo.)

Claro, el cartel publicitario que estamos analizando es parte de una campaña que dirige la atención hacia un problema mucho más conocido: la basura, que es de responsabilidad compartida con el consumidor, un apapacho para que el consumidor con conciencia ecológica se sienta tranquilo de que su consumo, si bien produce basura, es un problema de todos, no solamente de él; y que Coca-Cola ya está haciendo algo al respecto, consciente de la época en que vivimos y sin dar mayores molestias; otros, en estos instantes, están levantando “esa” basura; “nuestra” basura si se es consumidor. Chequen la comodidad: La playa.


***Cualquier otra imagen retórica que falte en el análisis descriptivo, o información sobre el producto, pueden agregarlo amablemente en los comentarios.



https://www.elfinanciero.com.mx/estados/2022/08/21/la-region-del-mundo-donde-mas-se-consume-coca-cola-esta-en-mexico-te-decimos-donde/


https://www.gaceta.unam.mx/refrescos-de-cola-causan-desde-anemia-hasta-alzheimer/


https://www.jornada.com.mx/notas/2022/08/22/economia/acciones-que-fomentan-la-cultura-de-reciclaje-y-el-amor-por-mexico/

martes, 26 de julio de 2022

POLLITO: Espectáculo dirigido por Micaela Gramajo con textos de Talia Yael (2022)


Signos visuales vs Signos teatrales

Javier Acosta Romero

usygly@gmail.com

 

Termina la función. Lo primero que escucho es sobre la incomodidad de los asientos de la Sala Héctor Mendoza; yo supongo que la Compañía Nacional de Teatro lo hace adrede porque de lo mismo me quejé hace cinco años (*) y, en lugar de tumbar las bancas de madera (polines, nada tienen de bancas) lo único que agregaron fue un acojinamiento desgastado y una almohadilla sobre la que me senté para amortiguar en algo la dureza de la banca, porque ya sabía lo que ocurriría. Igualmente, como la última vez, siendo los asientos la condicionante principal de cualquier espectáculo que ahí se presente, el segundo comentario que escuché fue en función de la duración de la obra; se les hizo eterna. Pues cómo no si en pocos minutos se asienta y acentúa un dolor en la espalda.


(Compañía nacional de Teatro. 2022)


Curioso que con tales incomodidades la gente esté dispuesta a mirar un escenario por más de una hora, eso deberían aplaudir los actores de Pollito (La obra en cuestión), su directora (Micaela Gramajo) y su dramaturgista (Bruno Zamudio). La gente se interesa por el teatro pero, ¿con cuánta legitimidad? Caché un tercer comentario: No entendí nada, dice alguien, y el otro simplemente pregunta qué hora es. De lo que no hay duda es que somos muy aguantadores.

Afuera de la Sala, con el aire de la tarde, se la pasa uno mejor. Adentro, efectivamente, en la escena hubo un desorden bárbaro: Un hombre barbado que entra desde el inicio y que, por permanecer sobre el escenario estuvo creando tensiones y relajando otras, hasta que fue evidente que no se movería de ahí, y que se la pasaría ejecutando el ambiente sonoro de la obra. Los actores estuvieron la mayor parte del tiempo presentes en el escenario sin por ello ser parte de la escena principal (o apoyándola desde afuera pero presentes), yendo al fondo del mismo solamente para agregarse un disfraz si lo necesitaban. Muy extraño el uso del fondo porque resultó ser un espacio más donde los personajes se buscaban, un espacio que establecía un rompimiento con el escenario principal o un complemento –a veces– o un contraste, a veces o siempre... Me pregunto qué hubiera sido si no leo previamente el texto dramático de Talia Yael, el cual supuse debía ser la estrella por haber ganado el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo 2019. Pues no, no lo fue. Gramajo se ve que hizo lo que quiso (La otra opción es que no dio con  bola). Cosas que en el texto son obvias, como lo es la ausencia del padre de la personaje Pollito, lo ignoró presentando al actor innumerables veces en escena (Más el DJ barbado, Carlos Matus, otra figura masculina poderosa pero que era el ejecutante del ambiente sonoro; en fin, el galimatías que hicieron con la segmentación y significación del escenario). Con tan significativos detalles, alterada sobremanera, la ausencia del padre y de la fuerza masculina fue siempre presencia del padre y de la fuerza masculina, es decir, descabezaron el texto dramático. Nada más.

Otro yerro interpretativo: El marcaje de los universos subconscientes, al que dio su toque personal Gramajo en  el cuadro Pollita pastora (Bueno, hasta los títulos de cada cuadro los desaparecieron; para qué tanta dedicación de Talia Yael en su texto, ¿quién va a fijarse que se trataba de un estudio?) al desenmascarar a la cabra-abuela y mostrar ¡a la mamá de Pollito…! La mamá. La mamá, que tiene su propia línea dramática… Y la abuela tiene su propia intervención simbólica como cabra sacrificada en relación con la nieta… Un encuentro subconsciente que Pollito debía tener con su abuela; pero Gramajo creyó quizás que la búsqueda debía arrojar alguna conclusión consciente y así decide desenmascarar a la cabra… y cambiarle el signo para que se encontrara con la mamá (¿Pero qué necesidad?) ¿Señala con ello una insuficiencia del texto de Talia Yael? Y ¿el dramaturgista lo aprobó? Brillante mancuerna.

Supongo que es de festejarse que la Compañía Nacional de Teatro se ocupe de producir los textos de los dramaturgos noveles mexicanos; pero si se insistirá en ello, es importante establecer la manera en que se realizarán los montajes porque es evidente que la intención de Micaela Gramajo no era la puesta en escena de Pollito (2019) sino la experimentación, la apropiación de segmentos textuales que desdibujaron (Borraron, descabezaron) el discurso dramático. Menos mal que utilizó a un dramaturgista, cuyo papel es evidente a  favor de los planteamientos plásticos de Gramajo y no a favor de los planteamientos dramatúrgicos del texto. Claro, en un laboratorio teatral pueden pasar muchas cosas, pero insisto, la finalidad era poner en escena el texto dramático. O que sean más claros para la próxima y digan que el texto ganador será parte de un espectáculo y no será puesto en escena, sino emitido en escena o que a ratos sí será puesto en escena (Como ocurrió en los momentos donde se utilizó una plancha de metal donde el texto dramático fue puesto en escena de manera hermosa, y lo digo en serio.) Pero el resto del espectáculo fue una intervención estilística desmedida que transfiguró el sentido global del texto dramático. 

Claro que la gente debe ir a ver el espectáculo de Gramajo, que sobreviviría muy bien solamente con los cuadros donde el espectáculo converge en la utilización de la plancha de metal, una mesa tipo quirúrgica, sin necesidad de sacarla de escena (Que cómo les cuesta trabajo moverla, sacarla y meterla del escenario); que nomás la acomoden para el siguiente cuadro donde la utilizarán, eso será suficiente para que el espectador decida qué hacer con ello. Y otro día, con nueva producción y dirección, el texto dramático de Talia Yael tendrá su revancha.


Créditos, como los presentó la CNT en su primera temporada (2021):

Autora: Talia Yael 

Dirección: Micaela Gramajo

Actores: Aramndo Comonfort, Judith Inda, Dulce Mariel, Carlos Matus, Gabriela Núñez, Nara Pech, Ana Karen Peraza, Alan Uribe Villarruel, Miguel Ángel López.

Dramaturgista: Bruno Zamudio

Diseño de escenografía, iluminación, vestuario y utilería: Natalia Sedano

Montaje coral y Ambiente sonoro: Carlos Matus

Movimiento corporal: Alan Uribe Villarruel

Ilustración: Lau Charles

Asesoría técnica: alexander Judith Inda

Asesoría de Ableton live: Jorge Medina

Producción general Centro Cultural Helénico y Compañía Nacional de Teatro




martes, 5 de julio de 2022

POLLITO (2019): Texto teatral de Talia Yael (1989)


NIÑEZ Y FAMILIA A LA PALESTRA


Javier Acosta Romero

usygly@gmail.com


Acabo de dar lectura al texto teatral “Pollito” (2019), de la joven mexicana Talia Yael. Es un texto redondo, con el contenido necesario para que los ejecutantes se hagan bolas con el desafío de poner o no a una niña en escena, a una adolescente después (el texto sugiere a alguien de 13 años, luego a alguien de 15 años, luego a una núbil.) Se resuelva o no, Tania Yael, urge la presencia de la infancia en escena para mostrarla desde una oscuridad manoseada por adultos, específicamente los papás de Pollito, apelativo revelador ya que contiene el amor absoluto de un papá por su hija, para quien siempre será su pollito; en la historia, ella no está dispuesta a dejar de serlo, a pesar de la edad, del abandono absoluto del papá y de los propios intentos que realiza ella misma para dejar de ser Pollito.


(Portada del libro que contiene la obra Pollito. 2019)

La historia se convierte en un regurgitar que confirma a esta niña en una relación tóxica con su madre, celosas una de la otra por admiración al esposo/papá. No están dispuestas a dejar esa especie de competencia aún con la certeza de que estarán juntas bajo el mismo techo por muchos años. Lo cual esclarece el tipo de material que estamos leyendo, una insanidad muy naturalista, ecos de una sociedad que no está produciendo madurez o responsabilidad en sus ciudadanos ni está orientando a los padres ni a los hijos. Es una especie de comedia negra donde las cosas se ponen cada vez peor ya que la secuencia final apunta a que Pollito se disociará de la realidad, creyéndose no el cariño de papá sino el ave que alimenta a millones de seres humanos: Un pollo de pollería, real, listo para ser consumido.

No vi el estreno que se dió en el Centro Cultural Helénico, espero ir a la temporada que darán en la Sala Héctor Mendoza, en Coyoacán. Me preocupa que en un comunicado de la Secretaría de Cultura, se hable de una mancuerna creativa entre la dramaturga y la directora, pues distinguen como tema  de la puesta “el universo de lo femenino”, lo cual cambiaría el foco principal del texto dramático, que es: la familia, ya que hija y madre desean, anhelan, esperan la completud de esa familia con el regreso del padre/esposo. Efectivamente, Pollito va madurando físicamente, pero esa madurez es el detonante con el que choca constantemente el amor de hija, al que no renuncia y, por lo mismo, observamos cómo Pollito se deforma, negándose a sí misma. 

No es una obra optimista ni feliz. Es sumamente descarnada, sugiere un juego sexual entre Pollito y una de sus primas en una circunstancia donde está vulnerable emocionalmente, por completo desprotegida; lo mismo en otra escena donde se inicia sexualmente con un adolescente como ella que le da lo que esperaba de su papá ausente. Literal. El texto es crudo con el carácter de los personajes principales (madre e hija); señala, por ejemplo, que la madre se orina en un momento en que Pollito asume los cuidados de esta como si fuera la madre y no la hija. Con esa intimidad de hogar se cierran en lugar de abrirse al mundo, hasta quedar en la oscuridad, sin luz (Revienta la única bombilla que las iluminaba).

 No es el centro de la obra la feminidad, es algo que sobrepasa ese aspecto ya que Pollito no es un símbolo ni un concepto sino un carácter bien definido, realista, único. Es también un texto grotesco y veo, en las fotos del estreno en el Helénico, una estética refinada del Cuadro 6: “Pollito pastora”. Pero en el texto hay violencia, incluso se habla de sangre derramada: El abuelo de Pollito (Un fauno hermoso), toma para sí a la abuela (Una joven cabra); escénicamente tendrá que ser clara la violencia con que la toma hasta que se vuelve insoportable para Pollito, que defiende a la abuela, le planta cara al abuelo y rompe así con ese ciclo de madres jóvenes a manos de hombres que les doblan la edad, lo cual le permite estar mucho más al pendiente de su mamá; esto es, si bien rompe con la procreación, Pollito lo sustituye cuidando a su mamá, como si la mamá fuera su hija. Pollito, entonces, acentúa una problemática donde los padres dejan de ser padres y los hijos dejan de ser hijos, intercambiando con comodidad sus roles. Actualizan con ello la imagen de la familia, el concepto de madurez y de independencia que se está dejando de promover y de exigir quizás porque han dejado de ser creíbles o posibles para todos. 

Ya veremos la puesta en escena, a ver qué queda. En tanto, el texto está publicado en la colección Teatro de La Gruta XIX (Tierra Adentro. 2019), por haber ganado el Premio Nacional de Dramaturgia Joven “Gerardo Mancebo del Castillo” 2019; para quien guste picotear en sus páginas.


Fotografía tomada de la página del Centro Cultural Helénico (2022)

jueves, 30 de junio de 2022

“LOW COST”: EL OSO EN ESCENA

Imagen tomada de TeratroUNAM

Javier Acosta Romero 

usygly@gmail.con

Low Cost es un espectáculo que tiene toda la facha de ser un performance. Frente a un performance el espectador siempre está en desventaja, requiere de información para digerir lo que presencia. Regularmente los performance crean (no usan, crean) símbolos, alegorías, de tal manera que frente a la extrañeza el espectador duda, se desorienta y busca información que lo apoye. Cuando entendemos el propósito de Low Cost como performance, todo cambia, así que lo conveniente es entrar a este espectáculo tomando en cuenta la información previa sobre el montaje mismo y sobre la dramaturgia escénica. Dejo aquí unos enlaces que considero necesarios para ello, seguramente faltan más:

https://www.sabinaaldana.com/lowcost

https://laurauribeartesvivas.wixsite.com/site/low-cost

https://teatrounam.com.mx/teatro/entradasteatro/low-cost/

https://www.ifema.es/noticias/negocio/low-cost-que-significa

https://www.fernandatapia.com/las-planas/low-cost-paisaje-escenico-sobre-la-crisis-climatica-una-calurosa-experiencia-multisensorial-y-reflexiva/

https://descubreenmexico.com/low-cost-invita-a-reflexionar-sobre-la-crisis-climatica/

Previamente había visto un espectáculo de las autoras, Laura Uribe y Sabina Aldana, Calle Amor (2022); donde el mayor atractivo fue el trabajo de Aldana (Ahí le llamaron “dirección de arte”; quizá en todo caso lo que hace Uribe en Low Cost sea eso.) construyendo ambientes y logrando atmósferas, en un discurso paralelo a la verborrea predominante (significativa pero no determinante para la evolución del espectáculo; ¡wow!, como en Low Cost), fue un recorrido estilístico de escenografías, partiendo de un realismo burgués de finales del XIX hasta llegar a un urbanismo minimalista de finales del XX. Visualmente entretenida; pero eso fue Calle Amor.

Low Cost (2019), repuesta por la UNAM en este 2022, parecía una buena ocasión para demostrar una efectividad teatral significativa, y no dudo que lo puedan hacer, sin embargo, esa cosa de permitirse ser intervenidos (yo diría condicionados) por su política de creación, refrena el potencial artístico ya que siempre andan negociando sus creaciones, en este caso, con una especialista que al parecer se encargó de censar los contenidos: Alice Poma, doctora en Ciencias Sociales. Ya me imagino a Brecht creando colectivamente  Galileo Galilei con astrónomos, historiadores y con el clero. Lo que lleva de nueva cuenta a cuestionar la función del arte. Porque así como un director de arte es capaz de sostener un espectáculo como Calle Amor, también es capaz de hacer un buen comercial para Coca-Cola. Low Cost es un manojo de recursos escénicos al servicio de un discurso que se alimenta de divulgación científica. En algún espacio de Universum (Museo de las Ciencias de la UNAM) estaría perfecto y sin necesidad de fijar a los espectadores en una butaca, porque para mantenerlo en una butaca le falta un factor fundamental que dinamice (humanice) la verborrea científica y proplaneta (Como si realmente al planeta le importara) del espectáculo; tradicionalmente uno diría que falta la construcción de personajes (ahí el talento de un dramaturgo), pero por tratarse de un texto de divulgación sobre la plataforma de un performance, faltaría demostrar, no mostrar, demostrar una tesis polémica (polémica, no moralmente correcta). No la tiene. Porque si la tuviera sería algo que el cuerpo recordaría (Lo malo de los performance es que les da una pereza gigante explicar y por eso las explicaciones las dejan en los programas de mano, en entrevistas, en fichas técnicas, audios, videos…) Eso sí, les encanta ser declarativos, siempre tienen cosa que decir, qué mostrar, a su manera.

Sin embargo, en Low Cost se puede observar un hallazgo al que Uribe y Aldana le dieron visto bueno, al menos desde el estreno que ocurrió en 2019. La escena (iba a escribir “cuadro”) del oso polar y su inminente extinción (eliminación, supresión, liquidación, se fini oso polar, de la faz de la tierra, como miles de personas y cientos de miles cuando realmente ya no haya osos). Cualquier corazón de piedra se reblandece con ese drama, bien caracterizado por Antonio Salinas. Crea expectativa, crea emoción. Dramáticamente hubiéramos esperado que el oso hablara, dijera algo (se juega con esa tensión), pero se conserva en su carácter animal; luego el actor entra en crisis interpretativa (Lo cual es genial), muestra el artificio y uno sabe que la belleza de la naturaleza acabará a manos de la acción humana a pesar de los cuidados que existan. Aquí me detengo porque en el programa se señala que esa escena tiene como base una obra del mismo Antonio Salinas [La fiebre del Oso Polar], e incluso se señala una cocreación de pieza vocal para el oso, con la actriz Carmen Mastache. Honor a quien honor merece. Los otros cuadros (iba a poner capítulos) no producen nada, considero se encuentran por debajo del nivel de lo montado en Calle Amor (2022), sobre todo porque hay tema-dato en frío pero no situaciones, como en Calle Amor, donde sí se caracterizan personalidades y sus situaciones ¿O será cuestión de presupuesto? Por un lado dineros de EFIARTES, y por el otro… Se señala en el programa que la producción es de Conacyt (2019). Entrañable y muy necesaria la intervención del oso en Low Cost.

Si los espectadores se organizaran, sería prudente que desde las butacas corearan ¡Oso-oso!, para presionar a que presenten directamente la escena del oso polar. Y terminada su intervención volver a gritar ¡Oso-oso! para disfrutarlo de nuevo. Aplaudir e irnos.

Desgraciadamente termina su temporada este domingo 3 de julio, en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, de la UNAM, pero esperemos pueda continuar en otros espacios.



Ficha técnica, según el programa de mano de la UNAM: 

Elenco

Antonio Salinas – Actor protagónico

José Miguel Mondragón Núñez – Bailarín- figurante 1

Vladimir Iván Grajales Meave – Asistente técnico – figurante 2

Daniela Plaza Gómez – Asistente de dirección y figurante 3

Eduardo Arriola Núñez – Asistente Técnico – figurante 4

Dirección y dramaturgia: Laura Uribe*

Dirección de arte, escenografía, utilería y vestuario: Sabina Aldana

Concepto: Laura Uribe y Sabina Aldana | L.A.S [Laboratorio de Artistas Sostenibles]

Producción ejecutiva: Ginna Narváez Rubio

Productor residente Teatro UNAM: Joaquín Herrera

Video Arte y dispositivo multimedia: Héctor Cruz

Diseño de iluminación: Tenzing Ortega

Diseño sonoro: Homero Guerrero

Asistente de vestuario: Andrea Larios Padilla

Asesoría en investigación científica: Alice Poma

Traducción al náhuatl: Raúl Hernández Lara

Diseño de botarga de oso polar: Mauricio Ascencio

Cocreación de pieza vocal de oso polar: Carmen Mastache y Antonio Salinas (Parte de la obra La Fiebre del Oso Polar de Antonio Salinas)

Producción general: L.A.S. [Laboratorio de Artistas Sostenibles]

Voces en off: Ing. Luis Rodríguez Terán, César Cavildo, Claudia Bernardi, Gala Gutiérrez, Sabina Aldana, Homero Guerrero, Antonio Salinas y Laura Uribe.

Este proyecto (297992) de la Convocatoria para Proyectos de Apropiación Social del Conocimiento de las Humanidades, Ciencias y Tecnologías 2019 fue apoyado por el Conacyt.

*Beneficiaria del Programa Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) 2022-2024, del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC)


martes, 17 de mayo de 2022

CALLE AMOR

Javier Acosta Romero
usygly@gmail.com


 En Calle Amor, queda muy claro que los actores-personajes le apostaron a la performática del amor romántico infantil como asunto detonador; queda claro que por sus propias vivencias y experiencias se les derrumbó o dinamitó esa fantasía para acceder a temas mucho más serios como el acoso, la precariedad del empleo, la sexualidad.

Visualmente es atractivo el espectáculo, con escenarios muy bien ambientados por la experimentada Sabina Aldana y su equipo creativo. Pero lo que comunica la escena es (metafóricamente) un grito, grito de alerta, un grito crítico, el grito social de la juventud que aprovecha al teatro Julio Castillo como espacio público y la presencia de quienes llegamos ahí pagando un boleto. Los actores tienen el micrófono (literal) y aprovechan para manifestar y señalar el abuso, el acoso sexual y emocional de sus profesores en la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBAL, entre otros asuntos. Pero en general señalan contrariados a quienes consideran que les sembraron y/o les destrozaron ese único propósito de encontrar y vivir por siempre en el amor romántico de su infancia.

         La propuesta, con dirección y dramaturgia de otra experimentada artista teatral, Laura Uribe, aprovecha la apertura ficcional de sus actores-personajes para insertar escenas dramáticas basadas en textos de uso escolar frecuente, como Fuente Ovejuna, de Lope de Vega, lo que le da rizoma al conjunto, que podría pasar como una parodia de los exámenes de graduación y no como el proyecto escolar performático que se cristalizó en la materia de Gestión y Producción, del profesor David Castillo en la ENAT, con el que obtuvieron el apoyo económico del estímulo fiscal de EFIARTES para la producción. Sea uno u otro motivo, se entiende el rompecabezas testimonial que le da voz a todos los actores participantes (catorce en total), se entiende y se acepta la disparidad en las actuaciones, los altibajos y contrastes en la realización de las coreografías en contra del patriarcado, la violencia de género y otros pendientes sociales importantes como los estereotipos en los medios de entretenimiento donde los actores-personajes centran sus esfuerzos laborales inútilmente. Uribe prioriza deliberadamente el discurso, la necesidad de los actores por manifestarse como jóvenes de una generación que mira su presente como una maquinaria de mentiras e injusticias.

         El efecto de la obra cala hondo si no se tiene una postura congruente sobre los temas expuestos, porque entonces el espectáculo de Calle Amor cataliza de manera excelente las ansiedades del público relacionadas con el desamor, el desempleo, el abuso sexual, la traición, el racismo… El espectáculo responde no solamente con testimonios y reflexiones, deconstruye fragmentos de películas, realiza composiciones corporales a manera de contrapunto con el discurso, remata con gestualidad liberadora en un último escenario muy bien organizado como ambiente suburbano, al que le suman música electrónica y lluvia de espuma.

         Calle Amor es de carácter juvenil y festivo, exprime y purga a los actores-personajes hasta la última gota de insatisfacción social y emocional para no arruinar el final y que sucedan los aplausos (que se dan), los gritos desaforados de algunos presentes (fui a la función del viernes 13 de mayo, ocurrieron) y las ovaciones de pie de muchos, empáticos con los actores-personajes.

         Aún quedan varias semanas para entrar en ese vientre de calles y callejones del desamparo y desamor en el Teatro Julio Castillo. Y esperemos prolonguen su temporada todavía más.

 ***

 Créditos de Calle Amor:

Idea original: TRESCÉNICA

Dramaturgia y dirección: Laura Uribe

Actores: Ángel Abad, Frida Aranza, Eduardo Arriola, Atenas Cobos, Mario González-Solís, Elizabeth Guajardo, Aurelio Gutiérrez, Erudi Minero, Manuel Mompala, Miguel Ángel Pérez, Aline Reyes Estrella, Rodrigo Virago, Juan Pablo Zavala y Erandi Zenil.

Dirección de arte: Sabina Aldana / Diseño de escenografía y vestuario: Mauricio Ascencio /· Diseño de iluminación: Tenzing Ortega /· Diseño de movimiento: Mauricio Rico ·/ Diseño sonoro: Homero Guerrero /· Diseño de multimedia: Yoatzin Balbuena ·/ Asistente de dirección: Ximena Restrepo ·/ Diseño de cartel, gráfico y fotografía: Héctor Ortega /· Difusión y prensa: Ramsés López y Arturo Piedras (Pinpoint) /· Redes sociales: Luis Peña (Pinpoint) ·/ Video y spot: Coizta Grecko /· Productora ejecutiva: Paulina Montiel /· Supervisión de producción: Marco Guevara /· Gerencia de producción: Alberto Robinson · Contabilidad y auditoría: Jacobo Pineda y José Gutiérrez Vivar /· Diseño de producción y coordinación general: David Castillo /· Concepto en colaboración con: L.A.S [Laboratorio de Artistas Sostenibles] /· Producción general: 25 producción y Cheket A.C.